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miércoles, 9 de diciembre de 2009

Mi querida memoria ( Visión de una reflexión)




Antimateria en espejo

Dentro de mí está la dueña de mi vida mortal. Mi memoria.
Ella tiene todo lo que valgo porque lo sé y lo expreso con honestidad y palabras sencillas. 
Puede que lo diga de una forma poco ortodoxa y lejos de tecnicismos científicos. 
Talvez sea esta forma algo raída en mi léxico para expresar como y de qué forma la veo;
pero es todo lo que me anima, lo que he adquirido junto a lo que traje. Porque siempre se viene con algo más puesto... que un cuerpo físico tangible, similar al resto pero diferente en la esencia de cada ser humano; aparte de los recursos que me permiten consolidar mi propia realidad insignificante, madurando, haciéndolo beneficiario de todo impulso químico desde el motor principal de esa estación principal, mi cerebro. Ella es la gran amiga de mi interés por conjugar los verbos que mantienen cada  acción de mis impulsos, empezando por respirar para vivir y luego, pensar al abrigo de todos los demás sentidos en la realización positiva de los mismos.


Setenta años me acompañan. Una nunca se cree los años que tiene hasta que ellos les da por reír encima de tus narices. Todos llegamos y pasamos y hasta nos pasan... Pero hay uno más entre esos sentidos que controla la vida individual, permitiéndonos estar en ‘el ángulo muerto’ del cerebro, observando o poniéndose en acción bajo nuestro control. A veces participando activamente con los demás sentidos y le llamamos... “el sexto”. También lo olvidamos o no le escuchamos cuando algo no es lo correcto. El está allí para advertirnos o enseñarnos del mundo físico y el espiritual.

Pero hay un no sé qué, que intimida con la inquietud del que piensa, un no sé qué que se apodera de aquel que lo desea y necesita; un no sé qué, que siente una paz especial por su cuerpo cuando medita seriamente sin temor el estado de su alma. Ese 'un no sé qué' es un recurso espiritual para sobrevivir en las crisis o en la necesidad, mientras la libertad del cuerpo y de los demás sentidos se mantiene sano, controlando el propio equilibrio y valiéndose desde lo que digo, el enfoque de ‘su ángulo’ personal en exclusiva desde donde se mira la vida. Está en la memoria.

Entonces le pregunto a mi querida ‘memoria amiga’, que me llena la cabeza de ideas buenas, porque sólo con ellas me siento bien y doy otras más. Le pregunto -por ejemplo- si debo hablar o callar. Acaso es necesario el silencio porque podrían tratarme de mentirosa. Pero no, nada es  nuevo y todo está ya descubierto científicamente de otras formas, así que ella es consciente de saber de qué voy, lo extraño de todo esto es cuando no se estudia, ni se lee, ni te lo cuentan. Así que lo empírico es riqueza desde la infancia, una riqueza particular que da sus frutos espirituales, una ayuda más para el que  pisa este mundo. Y mi inevitable compañera y amante amiga está allí a mi servicio para fortificar o aseverar lo que sé y, hasta consolar dando esos recursos que necesito para superar has mis típicas melancolías; algo que endémico desde mi infancia, tumbándome su mal influjo por este tiempo. Ella también me pide que me olvide de penas o tristezas para poder contener el desánimo, sabe que si no actúo con sincera paz no conseguiré liberar el problema, por ser yo la causante o porque de los mismos he podido conseguir como resultado, que caigan en avalancha sus sinsabores. Ella por lo tanto sabe controlar mi realidad desde siempre para que no caiga en depresión. Siempre se inventa algo para mí cuando la necesito. Y por estar juntas todavía, ella y yo manejando esta imagen corporal que me identifica con su contenido, reconoce en mí la verdad de cada momento, porque no sé mentir ni a ella ni a mi misma luna lunera; cuando sé que, si ella vive para mí, yo lo mismo para ella y a la vez somos parte en vehículo del cuerpo, vehículo en albedrío pero sensato, para entendernos ahora mucho mejor que antes cuando me acerco al zenit de mi existencia; sin perjudicar agrediendo su integridad química de la que se nutre lo que soy: un cuerpo sincronizando acciones y pensamientos, comprendiéndonos, conociéndonos, sabiendo realmente qué nos pasa, lo que pasa a otros y por qué, desde la sensatez que se acumula, y no desde el error que nos descubre infelices y desvalidos, negándonos el bien que nos roban, podemos ser para otros, destructores de este legado de años que llevamos encima llenos de honra. Pero es así el dolor y yo, que soy mayor también, he juzgado alguna vez para estallar y liberar con ello la rabia que inundaba. 


La furia de mi luna


¡Mirad la luna cuando rozando al mar le increpa...
levantando sus olas, rugiendo en sus mareas!
¡Miradla como encrespa las aguas  y las nubes
vociferando espumas con su dolor y tiembla. 


Mirad su tiempo como predice vaciándose, 
conteniendo la lágrima, apretando su labio.
Y de su boca salen serpiente fabulosa
cuando ayer la besara su Venus una rosas.


Dejadme a mi Selene que está muy angustiada
dejadme darle besos y luego que sentencie.
y dejadla que se duerma en brazos con mi canto
y le acaricie su rostro, enjugando su llanto.


*
Elisa en: "Don Anselmo"-09
***


En cada uno de nosotros con nuestros actos y decisiones, cuando las dos, en mi caso, nos hemos entendido bien a lo largo del tiempo compartido, sin alejarnos la una de la otra, salvo alguna excepción en que ella parecía llevarme a otros destinos, por culpa de la inmadurez o del disparate, confundiendo; porque siempre somos un poco víctimas de algo o de alguien y acusamos nuestras pequeñas tragedias o somos juzgados en justicia y hasta sin ella. "El daño necesita un correctivo a tiempo". Y si nos reconocemos en el dolor ajeno es bueno, porque se comparte el mismo sufrimiento. Puede causarnos un grave trastorno en la salud o la pérdida importante del equilibrio que nos hemos ganado a lo largo de décadas de vida. Y, es que dejamos ‘su vehículo’ sin conductor por instantes, sin saber cómo dar al pedal del freno en marcha y cuesta abajo, el cuerpo es un caos para ciertos pensamientos de la memoria, desenfrenados y sin control. Debo comprender a esa parte consciente de mí cuando le hago una mala jugada. Porque ella misma, yo, me dicto los pensamientos buenos o malos y algunas veces  puede confundirse, o nos confundimos). Es la que trabaja realmente para que todos los sentidos se mantengan coordinados, dando ese resultado que se busca o que procuramos  facilitarle con cuidados. Las dos no podemos prescindir del cuerpo hasta que uno de ellos decida, vencido por el el físico porque la memoria no muere, es eterna; el cuerpo agotado le hace ver que ella no tiene ya más remedio que terminar su misión ‘evaporándose’, como energía que es, antes de que todo acabe. Lo sabemos.


 Ella es combustible del Universo, es impulso del motor en su cerebro-cuerpo. Una compleja y bella máquina que se ha ido encargando de todo un proceso desde que nos íbamos formando. Una servidora de la Creación. Una ficha importante en un TODO. Un bello y explosivo instante de vida y luz en esta fiesta donde aprendo a respirar para ganarme un momento de felicidad, mi momento; y a resumir su gran misterio eterno. Es aquí donde vuelvo a preguntarme: ¿Por qué hago esto u lo otro que puede perjudicarme a mí  o hacer daño a otros? Aunque sea para aprender me anonada, cuando ya estaba educada para saber que no debía hacerlo… Y siendo de los 'pecados veniales' por ser alrededor del amor y para el amor, duele lo que hagamos mal hecho.

Alguna vez también me he preguntado, si ella es la que en realidad trabaja por este cuerpo que alimenta químicamente a base de tanto ‘circuito integrado’, capaz de darle infinitas capacidades en su labor pactada con la materia, su posibilidad de tener lo contrario, la antimateria, como en el mismo Universo; claro que sí, antes de haber sido creado el cerebro, motor principal de su ‘central eléctrica’ perfecta, compañero exacto de otros millones de seres que mantienen el fluir de la Vida... ¿Lo sabrán? El arduo trabajo diario significa desgaste químico, puede que tengamos momentos en que algún elemento falle como así ocurre, alterando  nuestro funcionamiento y dando estos infelices episodios que nos hacen  meter la pata, mandando al traste todo; aunque ella supere casi siempre al cuerpo en el aguante, hasta que éste se descontrola y afecta a sus órdenes y el resultado general que ejerce sobre el mismo, confundiendo al cerebro o es éste el que falla y hace lo contrario, preparándole el desalojo, no pudiendo mantener el óptimo ritmo para afrontar la demanda del cuerpo temporal (o mortal), respondiéndole como desea para compensarle equilibrando todas sus capacidades. Llegando a esta parte, casi me resta volverle a preguntar: “¿Quién eres 'ranita' en realidad?" ¡Claro que lo sabes mi querida memoria, ese es tu problema y el mío, por supuesto!. 


 Sé que a veces no está contenta de mí, cuando no uso mis sentidos correctamente y, ‘el sexto’ no es utilizado como debo, permitiéndome un insano enfoque si no uso el ‘punto muerto’ de mi cerebro, visionando por azar la vida propia en la ajena que pone en mis manos o lo contrario… -Lo sé.-

Una, no se llega a comprenderse del todo a lo largo de la existencia o, entendiéndose bien con ella, el contenido de la memoria del que dependemos, la primitiva, siendo inherente al ser que se enseña y se describe como lo que es, puede ser lo contrario en otras situaciones, es casi como  estar jugando de forma inconsciente con sus posibilidades creadoras bien sensatas y todo lo contrario, conectándose o o desconectando... ¿Qué le lleva al ser  humano o empuja que es capaz de olvidar lo que ama y hasta traicionarle?... ¿Cómo es capaz de plantearse conflictos y hasta darlos, si presume en muchos casos de razones éticas que son ciertas porque las practica o, de conocimientos que en otros casos jamás cambiaría por complacer la curiosidad de otros? ¿Por qué toma determinaciones insensatas y obstruye su realidad, taponando su vida o cerrándose hasta el punto de faltarse a sí mismo? O, también disgregarse en la forma, dilatándose sin reparo, anulándose en el resultado por su propia culpa, para conseguir con ello y para sí una mala jugada que no sólo le perjudica, cuando sabemos que a otros puede hundirlos moralmente de igual forma, por culpa de la inmadurez en las decisiones. Y no es justo ni ético pensar, que por aprender de lo malo que hagamos, sabemos más de nosotros mismos ante este tipo de resultados, justificando las malas conductas con los dichos o refranes a la largo de la existencia; si era obvio que conocíamos los resultados en el subconsciente cómo, -es la cuestión de la pregunta-, fuimos capaces de no evitarlos estando advertidos? Hay algo extraño en todo lo que resulta de nuestra mala gestión con la memoria práctica o emotiva del cerebro, que por querer hacer un bien al final nos perjudicamos, por confiar en quien menos esperábamos que nos respondería así, estando también advertido. Por ser tan permeables al halago fruslero de aquél que más sostiene y mantiene en su medio habitual su seguridad y equilibrio y sus razones éticas, supervalorando la misma, totalmente confiados. Cuando ni somos de su ambiente, del medio en que se mueven y proclives a devalúo moral, por convencimiento esperado estando consagrados a ser perdedores.  La admiración no es  un símbolo de devoción práctico cuando somos poca cosa y como poca, estamos más proclives a cometer faltas por ingenuos, inseguros y a “mear fuera del tiesto”. 


En el fondo me concierne siempre un resultado noble cuando mi siembra es al 99% sensata, salvo lo que he prometido a mí mismo y aún debo realizar, siendo bueno a mi alma.


 Creo que hay algo más que pule o cincela la realidad en cada ser humano. No porque le falte saber cuanto ya sabía del asunto que le puede perjudicar. Pienso que ha sido programada la versión humana a propósito, para conseguir siempre otra información más a cada paso en falso que da sobre la marcha de los avatares que la vida le expone. Recibiendo una cierta compensación  posterior como un ‘aliciente al pacto’, es decir, conocerse más. Y al que le falla aunque no se libre de culpa en primera persona y sea más grave. Una y otra fuerza en el dolor  se compensa. Es algo obvio desde el antes de mi formación, además pensada por mí, ‘escogida o elegida’ por la casualidad, el azar, Dios, la Vida, como otra más de mis experiencias individuales. 


Es que en todo lo que nos pasa podemos coincidir muchos seres o reencontrarnos a través de la misma memoria, aunque creamos que es individual, está por verse mucho más en esos comportamientos tratados por la ciencia, respecto a la química en fisiopatología y todo lo que respecta al  individuo en procesos neurológicos estando sano.

En cuanto a mi fe, puedo opinar que sólo lo es acá en el mundo para cada ser creyente su escuela, la de Jesús para nosotros los cristianos. No importa que esto sea así, porque lo tenemos asumido muchos de nosotros, los que guardamos ciertas similitudes sensoriales o capacidades sensibles, por eso  no nos extrañan muchas cosas que no están al alcance del hombre corriente, poco observador de los detalles que le descubren su utilidad en este lado, porque aún su plan evolutivo no se lo plantea, no lo necesita o cree que “son tonterías o creencias inútiles sin sentido práctico a la existencia” ... "Es que la vida es muy dura para creer en pendejadas , pero si ayudan hay que tragar entero"- Decía mi abuelo Abraham. Están en su derecho y no hay que discutir por ello. Somos de la experiencia. Pero así se resuelve cualquier inquietud y se deja la memoria sin otros recursos, que ayuden a pasar demasiados tragos amargos propios de cada cual individualmente, como del mundo empezando por algo tan simple para algunos y grave para otros, como es el estrés. Que es cosa de la química de nuestro cerebro, algo le falta.  No comprendiendo “esas cosas extrañas e incomprensibles que ocurren o pasan a los otros”, se habilita la capacidad no inhibirse del sufrimiento sin negárselo al cuerpo, pero sí procurándole lo que le hace un bien, para superarse en los momentos críticos o para ayudar a otros a que los superen. Este comportamiento “ilógico” puede traer  problemas, si no le controlamos con nuestra querida aliada, la memoria. Es como una tienda  llena de recetas donde  sin hallar la panacea, ideal, hallamos en nosotros mismos medicinas alternativas o ‘cataplasmas’ reconfortantes, que nos ayudan a superar el hecho de ser vulnerables, jodidamente acomplejados, unos comemierdas  ante los problemas inesperados, hasta de los ya por conocidos y desesperados porque atan espiritualmente y descontrolan la vida y, por tanto enferma el cuerpo, pues allí está el cerebro para controlar 'el bajón' o 'el subidón', según se dé. Bien porque se deja al dolor moral de todos los días sin hacerse un chequeo a tiempo o se forza a trabajar más para olvidarse de los problemas latentes y morales, que subyacen dentro de nosotros, enfermando  realmente y, de esos y de otros que se añaden en ese descuido, sin consultar al médico.

La ambigüedad de los conceptos y las actitudes nos reconoce y hasta nos pueden calificar, colocándonos en diferentes ‘compartimentos’, etiquetándonos ante la sociedad como especimenes de extraña índole, aunque seamos algo más digno y no del montón. Pensar u observar la vida desde ese ‘ángulo’ que digo, nos hace humildemente diferentes, pero conscientes de lo que hay fuera y dentro de nosotros. Es posible que hasta muchos fueran tratados como locos o visionarios estúpidos, en épocas anteriores. Hoy no y gracias a ellos hay mucho más apertura y visión de hechos que nos son importantes, ya considerados con razonamientos científicos. La mente en su memoria reconoce, observándola, que  hay un paralelismo que empatiza y  atrae, entre individuos que piensan de forma parecida, pudiendo mantener una correspondencia entre cuerpo, alma y espíritu, en algunos casos, entrando al ‘ángulo muerto’ entre sus capacidades,  que en realidad son las de dos estados muy bien definidos y avenidos en su éter que les envuelve: el de su propia naturaleza espiritual que les define y se nutre de lo mismo pero no de la materia como cuerpo individual, para escoger lo que mejor puede liberar de esos supuestos, observándola desde ese lado donde indaga el resto de los sentidos; bien, para conocer sobre su realidad etérea y todo aquello que la hace tan nuestra y especial mientras existimos.

Mientras ella se devana ‘su sesera’, nuestra memoria de hoy con su antes de ser del ahora, mediatiza la realidad individual de cada cuerpo en el hoy para el después. El comportamiento individual, es un compromiso adquirido incapaz de contrariar los resultados de cada experiencia humana. A mi memoria que conoce muchas más experiencias, que no son de este ahora, no puedo preguntarle si es otra o estuvo allá o más acá, porque está en mi presente colaborando me sirve y la acepto así para entender lo que me enseña, aunque extraiga un puñadito de su contenido de forma positiva o quiera ella, en otros casos,  sorprenderme enseñando algo más y aprovechar yo, que esa es otra cosa. Porque a veces tengo la sensación de ser observada, pero de vez cuando consigo colocarme en el único lugar de privilegio que se nos ha concedido a casi todos. 


Si sus ríos donde ‘me mojo’, 
 guardan mi imagen mientras nado,
 también mi cuerpo hace lo mismo 
al “guardar la ropa”, 
mientras se sumerge desnudo
en las aguas del río, 
o debajo de la cascada
y hasta adentrándose en el mar.(Eli-07)

Sí puedo, cuando escribo y desde mi interior, saliendo de mí en aleteo de ave, o desde estos pies míos que se calzan de sueños e ilusiones, caminando desazones o inquietudes y hasta buscando soluciones cuando duermo, porque me aparto de la materia para sentirme más ligera, puedo decir que sobrevivo a todo… Que, aunque me queda menos tengo temor de despertar y no contemplarme como soy ahora,  porque ocupo otro lugar que aún no me pertenece, pero sé por qué debo estar y es lo que más importa. La memoria es inherente al alma, ella se deja administrar, pero interviene de otra forma más sutil, en estado hipnótico inducido, por eso intuyo igualmente la labor que ejerce en mi corazón con su caricia, masaje de un mensaje para calmar lo que pudiese provocarme un mal rato, porque  me dice: “Vas de paso y es corto, procúrate el bien, pero si fallas, ama y no vuelvas a pisar en falso",
"Te estarán observando porque perdiste crédito”. Si esto nos pasa tenemos temor o terror, es peor que un escorpión a oscuras y esperando debajo de unas sábanas.


Mi memoria recuerda y teme pero ama y sabe la lección si me la dan. Por eso sé que mi Hacedor me dio ese ‘ángulo de Amor’ desde donde me mira y me permite hacer otro tanto. ÉL controla y yo otra parte de mí dentro de mi ‘albedrío’; me juzgo para no juzgar, pero Él no hará eso porque está en mí cuando pienso correctamente. ¿Cómo saberlo? ¡Fácil!  Es parte de la paz interior que la fe nos produce y esa ternura por todo mueve a las buenas cosas y se nos dan, entonces sientes que ‘levitas’ y se está estupendamente.  Pero si olvido que lo tengo y resuelvo mis problemas sin cuestionarme 'sus recursos', mi tesoro que es el suyo, me rompo totalmente. Recoger  pedazos propios y ajenos es terrible. Cuando algo importante deja de ser temporalmente un asidero, siendo bueno y sano para la Vida, es como romper la rama del árbol donde anida el ave más bella del paraíso.

Ella es apoyo o gravitación de cada ser que la tiene y sabe cuidar desde el cuerpo, La alimenta y se llena de razones para vivir no renunciando a la felicidad en este mundo, porque para ello hemos venido todos, por eso todos la buscamos. No podemos confundirnos cuando nos roza la vida y pasamos de largo temiendo lo desconocido, o lo que nos prueba y aleja del sentimiento eterno que nos regala prudencia y armonía; como si no fuese lo mejor de lo dado por el ser humano en la tierra. Un bien puesto en nuestras manos desde la Eternidad. Pienso que es como una clave de un apunte que rompemos, que no vimos lo que ponía escrito por ese ‘dios’ pequeño que llevamos dentro. Nos perdemos otras manos que se alargaban a las nuestras, cuando más falta nos hacía. Envejecemos sin amor en otras que se nos daban. Y comprendemos que la falta de esto es por donde se escapan muchas cosas  que debilitan, dejando abierta las puertas del ‘yo’ personal, sin ocuparnos de nuestro 'yo colectivo'. El llanto y el dolor se filtran como el viento del invierno, muriéndonos del todo.



Señor de La buena memoria, en armonía con la Creación
tengo el rostro individual del ‘dios’ de mis neuronas
y no me cuenta nada, si no indago en mí para sentirte,
esperando que por fin te halle y sepa y no me vea sorprendida
cuando interrogo ¡en lugar de escucharme! (…)
 Porque debo ser lo que soy, su cómplice mortal
 de lo que es sin cuerpo lo contrario,  inmortal
 como no lo es mi energía, mi alma que te pertenece.
Ella me da mucho hoy en día porque estoy sana,
es mi obligación cuidarla dialogando a menudo.
 Rehace mis caminos cuando me equivoco,
y se hacen bumerán para que reciba el golpe,
me duela por lo que me devuelven.
Señor: Entiende mis temores cuando sabe de las necesidades que tengo,
 ellos atrapa sin que yo lo sepa y sólo así te comprenda
 ‘tirándome Tú de las orejas’.
Me has puesto en las manos un regalo cuando vine
de procedencia divina, no es del mundo;
es el tesoro más grande que nos permite dirigir ‘la nave’ del cuerpo
 con un “mandamiento nuevo”: El Amor.


 Así que por la dicha de los itinerarios en la imaginación de sus siglos,
ahora la necesito más que nunca, porque sé de su depósito a mis años.
Por eso repasaré mi tiempo para hallar el pífano del indio,
el que tocará una noche despertando siglos anteriores
y a los duendes que se esconden debajo de las olas,
los que gritaron entusiasmados poniéndose a danzar junto a una rana azul.
Ahora saben que no estaban equivocados
y que en “El Gran Consejo Verde” de mi bosque interior,
la luz que iluminó las aguas, mi lucero de la noche, volverá a devolverles sus poderes divinos,
dándole a mi memoria la Gracia que necesita para sentirme ‘la reina de la charca’.

...
Te dejo aquí, mi querida memoria, así que…
Vísteme de ánimo, doblega malos impulsos, cúbreme de sacrificios
en nombre del Hacedor.
'Las ranas' no mienten y si lo hicieran se convertirían en seres humanos
que no controlan sus instintos, muriendo debajo del cielo
y siendo del cieno, además, no podrán ser eternas.



Elisa.
Dic/ 09 Somos 





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