al que miro a quien me mira,
me repara si suspira
el alma de su reflejo.
Mas paso el tiempo cautiva
yendo más allá del ser,
razonando con placer
no ser la sombra que esquiva.
Frente a el soy pertenencia
del sueño de otra figura
y le debo mi cordura
a mi estado de existencia.
Sé que soy de cualquier mito
y del añorado espanto,
por ser humana y del llanto
me siento parte en el rito.
Y soy igual frente a el
en espejo reflejada
descubriendo en su fachada
ser de lo mismo, hueso y piel.
Porque no hay mejor ejemplo
que el que se pone delante,
o, atrás, y no muy distante
porque al verse, me contemplo.
Elisa
2011
1 comentarios:
Si pues al verse la contempla.
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