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miércoles, 30 de enero de 2013

Yo fui




Yo fui quien descubrió el camino
y horadé las piedras con mis pasos.
Me quemé en los rayos de una estrella,
besé tristezas, las fui borrando.
Apisoné sus uvas por sus sienes
fui lagar de amor y una leyenda.
Jugó con su vida y yo con mi muerte
bebiendo de mi alma en su bodega.
En el vaho de sueños diluída
a golpe de fusta cabalgaron,
océanos de olas de mi pena
y las aves de sueños... volaron.

Elisa

lunes, 29 de octubre de 2012

...el mal no está lejos


...el mal no está lejos, condúceme Señor, por dentro y por fuera. Devana el hilo de mi fuerza y ¡haz de mis caminos  un paso seguro! 

Cuando la vida se va desgastando el tiempo propio te hace del amor sin piedad...
Reconoces quién es quién y, quién alaba a quien más sabe y lo hace a conciencia o, a quien debe temer sólo por  escuchar su palabra  o leerla. Teme ser descubierto con el ropaje del centurión negro que aún no se acerca a las puertas del templo, ni tampoco hace su oración para pedir perdón, ni da su diezmo al pobre sin demostrar ostentación, porque debe ser del silencio lo que hace una mano  sin que la otra se entere...  él lo lanza a los cuatro vientos: ¡He dado  dinero a los pobres, soy humilde, soy bueno, confiad en mí!

No creas nada de lo que pregona. Hay quien sabe y escribe en los libros de los muertos, porque aún no se ha ganado el alma de los justos.
...

Puedes apostar por la realidad hasta el último pensamiento y  extraer del mismo lo mejor que da la fe al consumirse el cuerpo; al saber el sentido del deber que nos trajo a este mundo dónde debe religarse. La soberbia es enemiga del bien. (¡Loado sea el Altísimo!)

- Efraím, Efraím, marcha a Jazor y dile al siervo de Nazú que avale la palabra de Dios y la deje al viento. Ella es prisionera de la lengua seca y estropajosa de la beodez. Haz que en el río Jordán se lave del barro de toda culpa y haga de su alma receptora de la oscuridad, merecedora de la redención y la luz.
...

¡Efraím, hijo, avisa a tu hermano Eliazar! Esconde a Numa para librarla del mal, yo lavaré su inocencia con mis lágrimas y secaré con mis cabellos su tierna belleza... ¡Ah, hija de mis extrañas!
"Adonái está en Su sagrado Santuario, el trono de Adonái está en el cielo... Sus ojos observan, Sus pupilas examinan todas las acciones de la humanidad." No temas.
....

Hijo: Cuando otro ser nos atropella con su insano pensar, hace de nuestra vida un infierno de preguntas, lanzando al cielo 'los porqué' su odio, indiferencia y desprecio nos altera. Estaremos olvidando que su cieno contamina si nos roza por hacer caso a sus palabras. Nos estará manchando si el barro se seca bajo nuestros pies, serán del polvo nuestros pasos. Debemos sacudir nuestras sandalias, purificar nuestro cuerpo en nombre del Espíritu, hay que evitar la lengua sucia que ofende e insulta, lavar las prendas y el calzado, que no queden restos de su barro y menos sus salpicaduras verbales. Debemos bendecir todo en nombre del Único. Porque, si intentamos defendernos del cieno es dañar nuestro corazón, doblegar nuestros pasos a ras del suelo por donde se arrastra el mal. El garfio ha herido la palabra y su pulso se va perdiendo poco a poco, el ritmo no existe en su entorno y huye el canto y se agota la belleza de la lengua. Son pocos los que se mantienen en el naufragio y consiguen subir con dignidad la verdad y belleza de su palabra.

Intentará inducirnos a que pensemos como él, que cambiemos nuestras palabras. Nos despojará de nuestro orgullo por provocación de la dignidad que nos distingue, se reirá de nosotros y del respeto que otros  nos tenían. El Amado sufrirá nuestra derrota por haber sido tentados y hacer caso del Maligno. Esto hace el mundo y el mal si nos cubre, tomará derecho sobre nuestra debilidad y querrá que seamos parte de su botín, adquisición que manejará a su gusto sin que podamos limpiarnos de las impurezas donde hocica para servir a sus ideas, su mejor terreno desde  donde domina por ser  aún de las tinieblas. Contaminará a quien cree que su palabra es justa  Será su daño el que ronda y tienta la pureza infinita de nuestra ventura que fue forjada por la Fe y lleva a otros caminos.

La Luz lo deslumbrará y se llena de ira, huirá a su inframundo.

...

A. Elisa Lattke V
Memoria alrededor de Tesubá

lunes, 10 de octubre de 2011

SALAMBÓ: "MIGAJAS RECOGIDAS DE LA MESA DE LOS DIOSES"

Enlace: Desde "El ego censurado"
SALAMBÓ: MIGAJAS RECOGIDAS DE LA MESA DE LOS DIOSES

Diáfana y resplandeciente, se asoma Salambó, una de las otras yoes de Elisa, "ghosting" en un tobogán de luces donde se deslizan los sueños por las auroras boreales. Soy toda aplausos.>> (Marién Dolde)



 "SALAMBÓ": MIGAJAS RECOGIDAS DE LA MESA DE LOS DIOSES


"Diáfana y resplandeciente, se asoma Salambó, una de las otras yoes de Elisa, "ghosting" en un tobogán de luces donde se deslizan los sueños por las auroras boreales. Soy toda aplausos."


Ella es prudente paseándose por los renglones, mide la audacia de los pensamientos, repara el corazón de 'una rana azul', sabe además que la vida da recursos para la trémula 'verdad censurada' de los ángeles castrados, depositándose como rocío en las ojeras de la noche.

Todo es posible en lo que encima llevas, por dentro y por fuera, aunque más en los adentros.
Todo cuánto retienes y necesitas revisar sin perder el tiempo, lo llevas encima todo el rato,
y lo que transportas dentro, 'en la maleta', nuestro equipaje interior, el único acervo personal,
que por poco que sea de algo vale hasta el final. Siempre andamos llevándolo a todas partes con nosotros. Y cuando ya se llega a la estación de espera... -como es mi caso, me doy cuenta del peso que he arrastrado, ¡no sé si para nada! (sonrío) ¿Para qué? -¡Esa es otra cosa! Me pregunto: ¿Cuál es el fin?...¿Lo dejo o me lo llevo encima? ¡Vaya pregunta para el evo que se espera! Si, total, me vuelvo con lo puesto, lo que traje y nada más. Cuerpo y alma,
salvo que la memoria tenga su propio contador de cuenta atrás y vuelva a cero (!)
Por lógica, los anales de cada alma guardan todo lo acumulado: sus vivencias o memoria.
En realidad deben de transferir una información espiritual más física, pues es la que en realidad nos vale a todos. Sus 'códigos de transferencia', inevitables, no se puede mentir;
son la clave de nuestra necesidad en el retorno.
Espero haberlo hecho bien...Es bella la vida en algunas cosas, pero no tal como una se la figura que puede conseguirlas. A mi todo me ha costado unas cuantas lágrimas- Y el tiempo no es el culpable de nada, es la forma en que se desarrollan los hechos, los de cada cual en los de todos;
y todos, vamos a sacar una respuesta: una experiencia más que nos ayude a desvelar el mejor camino.
No siempre se escucha, no siempre estamos atentos, no siempre atendemos al "sentido común".
La conciencia real. El alma individual. ¡Ah, la pobre, debe pasarlas canutas con tanta sordera y ceguera. La tozudez humana.Y más de una, se apea en el camino, la desgracian.
Abandonando el ingrato cuerpo con el que se viste para hacerse tangible; ¡menudo peso le cae encima cuando llega al mundo, más lo que le espera!
Mejor, echarse un suspiro y una sonrisa, porque la vida aún nos necesita.


Sabe del valor que tienen los pensamientos enfrentados al deseo y alguno, por perder la cabeza, reflexiona y recupera la otra; porque en el equilibrio que acompaña el temor de las rosas de invierno hay un corazón lleno de migajas recogidas de la mesa de los dioses, y una sibila recorriendo las estancias de sus verdaderos sentimientos; su poesía es el estallido de los inframundos detrás de la cortina de todas ellas, cuando conocen y saben de sus pasos las almas de los poetas.

Salambó, conoce de qué se visten las estrellas cuando se alborotan los cielos y, de qué se alimenta la luna cuando los "ratones colorados" salen a roer el corazón de la noche llevándose un trocito de amor; ella me cuenta del sesudo atrevimiento de una brizna de polvo si osa alcanzar el ojo de los cíclopes o penetrar en los otros de la Eternidad, cuando ella de por sí lo es todo en las cosas, viento que se levanta a sus pies en cada uno de sus pasos.

Y cuando ha pasado el misterio tras el rastro de la madurez, se ha llevado su parte espiritual al concilio de los tiempos, se ha agitado la vida sacudiendo su instinto primitivo haciendo que se resuelva en lúbricos versos o prosa. Los necesita porque son de la vida y ella está de paso; vagan los motivos susceptibles de interpretarse a su manera pero sí sensibles de ser parte de un litigio entre la misma vida y la muerte. Su suerte es la Eternidad al lado de la luna.

Salambó divaga en los vértices de todas las encrucijadas sembrando los campos siderales donde los vacíos necesitan de sus semillas de esperanza. Hoy sólo se ha abrazado al tiempo de una anciana que se dispensa alrededor de su materia, como las ocres hojas de su árbol genealógico para para poner otra señal en las palmas de sus manos y hacer de su 'ghosting' su tobogán de luces, donde se deslizan sus sueños por las auroras boreales de su bello mundo; pero siempre deja que se lleve un pedacito de hogaza de Amor que lleva en su mochila y generosamente se lo regala a la misma, quedándose con las migas. Ellas son su misterio y, si algún día la miras a los ojos te abrazarás a ella porque sabes de quién están iluminados.

No pesa la mochila del sembrador, sólo pesa repetir el tiempo si no germinan sus semillas.


(Elisa en: "Salambó"  Año de Esperanzas.)

viernes, 22 de abril de 2011

SATURACIÓN VIAJERA



(Ago 26, 2006)
II 

Un manifiesto me descama 
como pez volador al sol, 
me falta espacio, 
llegué sin alas. 
...Caeré al agua... 

¡Caeré! 

En mi casa de espuma 
me arroparán mareas 
y siempre se retrasa la luna 
cuando viene. 
Y cuando llega, 
me arropa con sus párpados, 
me esconde en sus retinas. 
Es loable mi calma 
cuando aún me inspira. 
Un surco de nubes espera cada noche 
para que siembre versos, 
para que broten sueños por mis dedos. 
Con mis sandalias camino el tiempo por ellos
y los pisaré de nuevo, 
levantando y recogiendo el polvo de la vida. 
El viaje apenas ha empezado 
la brisa, amigos, la salina brisa de otro espacio, 
me la llevo en la mochila. 
Pero necesito saber... 
sí, saber por qué me pesa tanto aquí en la tierra. 
Saber... 
¿De qué se alimenta la indubitable realidad de los poetas? 
¡Especie singular de soñadores hambrientos de todo,
ladrones de caricias a la luna
y por qué hacen el amor a las estrellas! 
Necesito saber, 
...saber... 
¡Saber! 
Si podré beberme un vaso de aire, 
el último vaso de mi vida, 
aquí sobre la piedra de todos mis recuerdos 
recogiendo algunas migas de pan 
para compartirlas también con las hormigas. 
¡Y ese solo vaso que me falta! 
Necesito de estos versos, mis semillas, 
saber a qué saben, 
quiero bebérmelos con lo que respiro,
lo que e queda. 
Deseo probarlos uno a uno 
porque es y será mi locura; 
fue lo único que me traje 
y lo que me dieron de alimento. 
¡No sé si llegaré a colmar el amor de tantas hambres! 

Australia Elisa Lattke Valencia en: *"Salambó". 
*Por qué "Salambó" os preguntaréis.
Escogí este nombre por un sueño donde escuché el mismo. Por entonces no sabía aún de la obra literaria con este nombre o con "La Princesa de Cartago" de Gustave Flaubert, porque era muy joven, pero sí sabía de la única diosa que veneraron los antiguos judíos, algo prohibido en los ritos del judaísmo. 
 _________________ 
*No pesa la mochila del sembrador, sólo pesa repetir el tiempo si no germinan sus semillas.* 
(Salambó- "Año de Esperanzas")

Elisa en: "Salambó"
Vie Jun 29, 2007

sábado, 27 de noviembre de 2010

Sólo son palabras

Amor, mis días son antiguos y ancianos por tiempo cronológico;
son pulso de mis noches en danza sempiterna
de viento por las ramas y un vuelo confesado.


Mañana no estaré y al horizonte querrás saber quién vuela.
Mis huellas de incontables caminos son sueños desolados,
música de un tiempo para la sombra de mi estrella,
que a mi crepúsculo, devolverá su límite pausado
en la luz, en mi imagen femenina de amor, como era ella.


Será como en todo, rondarán pensamientos,
preguntas, dudas, desencantos, sueños y deseos...
Palabras de la mano, mitades que se quedan,
algunas serán fuego vibrando por la sangre
y otras, remembranzas, mandamientos y promesas;
temblores y agonías con música de arpa.


En algún recodo de mi  yo, verás al viento lamiéndose las alas
queriendo dar un vuelo allí dentro del ojo
fundiéndose en el ámbar. No podrás eludirlo.


Amor de mis estancias donde mi tiempo habita,
te hago de mis sílabas brillante luz al alba;
por eso las moldeo, las siento por mis manos,
ondulan en la sal con el vaivén del agua.


Allí estoy siempre y nunca tú me olvides
pues soy una gaviota encima de una barca...
Navego con el sol de un tiempo que fue viejo
colmándose de otoños un yugo de nostalgia.


Nuestro oficio es un vuelo por los sueños,
de alguna rosa ardiente o de paloma blanca,
un bálsamo en el lecho con humo del incienso,
retazos de recuerdos, la magia de las hadas
dejando a las estrellas un beso a la distancia.


Amor, así canta la tierra en niebla de mañana
pero sólo cuando llueve la sinrazón domina;
y  un corazón que late, sacude su recámara
en silabeo desnudo de luz donde recoge,
la ondulación vibrando allí donde respiras
de las  fragantes hierbas hechizos que dejara,
esta orilla de un valle donde probé tu estancia...
¡Mas fue gleba en poesía y se extravió mi alma!


Amor, recuerda: ¡Son sólo palabras!


Elisa
2010

miércoles, 3 de noviembre de 2010

¡Gracias, Vida!

Desde la inmensidad de lo eterno, desde el vulgar tiempo de mi nada, desde este infinito retorno por la incansable realidad que nos separa, sigo viva. Viva para sentirte y viva para amarte. Así lo siento y lo deseo, y me repito en mi búsqueda, hasta alcanzar la perfección de mi proyecto, mi sueño a merced de la idea, porque estoy en el aro de luz, en el anillo de una esfera; desde donde mis ojos te ven, llamándote todos mis sentidos. Porque mientras permanezca, seré; mientras estés, me sentirás y si muero, seré tu estrella para guiarte y seré la sombra para favorecer la luz, tu vida... Sólo así sabrás que si percibes el aroma de mi esencia, vine para amarte.

Desde esta única realidad que juega con mi tiempo donde me descuelgo sobre mis vacíos, llenándome de ti;  donde oscila el Ser, El Único, al que no se teme cuando se le conoce y se le lleva dentro, en cada célula que se alimenta de lo que soy para sentirle en la plenitud de su gracia y viva. Donde todo es posible y tangible en con su perfecta naturaleza por el más sublime sentimiento dado, que nos intuye, sabe y conoce lo que es y será siempre. El que roza el espacio que nos vence, estremeciéndonos. El que nos toca con el fuego de la vida para el dolor de nacer y envejecer y morir, para buscarnos de nuevo... Siempre en la ansiedad para el deseo: El que se sujeta a la existencia de un todo. Y es bueno para sentirnos sus hijos en la tierra, cieno de su modelaje eterno, vasija de contenidos, material de incansable vuelta, labor interminable de su cosmos, donde la luz sabe de sus sombras y de la materia inerte o viva, proyecta, nuestro sueño. ¡Y cuántas son las cosas en las que creemos sin un "sí" y sin añadir un 'pero', pero le seguimos siendo fieles a las razones que nos ha dado, para sentirle nuestro y verdadero, siendo de su carne lacerada para que Él nos sienta en el placer de lo creado como obra, agradecidos.


Bendito al que supo medir su tiempo, dando sin esperar nada; o saber del mismo, construyendo su fuente de ingresos espirituales y, mantenerse con el fuego de su corazón; pidiendo a tiempo perdón, porque sabrá irse reconciliado con el mundo, reconociendo lo que supo dar a tiempo para recibir sin quejarse, aunque sólo fuese el prodigar el mejor sentimiento de amor, como si se tratase de la única hogaza de pan que le queda en su mochila, su único alimento para el largo camino, junto a una jícara de agua para sentirse satisfecho. Su tesoro más preciado para este mundo de tránsito. 
... 
Hoy he visto que mi lámpara interior se iluminaba de nuevo, caminando por una senda de un bosque. Hoy, el espejo del agua me ofrecía una imagen rizada por la brisa en la densidad de las aguas, inquietándome; ellas también ´caminaban´, ¡me llevaban dentro hasta su fondo todas mis ideas! Quería morir con ellas. Quise dejarme caer y así ser llevada, que dispusieron de mi alma y de mi sombra y del resto de mí ser, perdiéndome entre remolinos y murmullos de plegarias y oraciones. Pero bastó un débil rayo de sol que iluminaba un pequegno espacio de su fondo, para ver tu sonrisa reflejada. Me sentí fluído eterno a punto de evaporarme en un sólo pensamiento de Amor... ¡Eras tú, siempre tú desde la Eternidad persiguiéndome para fundirse en mí y ser una sola, me iluminabas!

 
Seguí por el camino y allí, más adelante, donde estaba sentada la única idea que me atrae y que siento mía, al lado de pinturas rupestres, sentí ese influjo telúrico, ese imán que se resiste a la marcha del lugar que habita, porque aún necesita de sus besos y abrazos, ¡pero no estabas tangible! Entonces, no pude evitar sentirme de nuevo triste y me devolví llorosa por la senda, andando despacio, queriendo no alcanzar a los que caminaban por delante de mí y me abracé a un árbol llorando, sintiendo el palpitar de su corazón verde y escribí de nuevo tu nombre como tantas veces, por no gritarlo con todas mis fuerzas allí a su amparo y protegida...

 Era lo único realmente vivo y cercano que sabía de mis pensamientos, que me conocía desde siempre, desde todos los tiempos, que podía ofrecerme fortaleza para seguir adelante y ofrecértela a ti. Sí, a ti amada mía a quién más falta hace! 

Hoy, que no me tengo en la emoción de sentir otros dolores,  he sentido que la vida es más breve que pronunciar millones de veces ´¡cuánto te quiero!´ Porque en su fragilidad acaban  otros con lo mejor que tenemos. ¡Y, lo más triste de todo, es que no podemos hacer nada cuando estaba así escrito!
O ver, que cuando sollozo, todas las hojas se desprenden de los árboles, ¡pero no pasa nada! Nunca pasa nada porque ellas salen cada nueva primavera, renovándose; sin embargo el amor en este lado del Universo no confluye tan fácilmente en su Estación de siempre. lo se da una vez cada cientos de agnos para que ´brote´de igual forma en dos almas gemelas. ¡Hoy he sentido a dos viejos robles lamentarse! 

Y la senda por la que caminaba se había llenado de colores de otogno. Éramos tan parecidas, que los últimos rayos del sol quisieron abrigarnos entre ellos y fuimos de su luz . Antes de que eso ocurriera sabía que tu  sonrisa y la mía, saborean sus propios pensamientos cuando se besan. El hechizo dio paso a mi sollozo. Estaba despierta y aún deseaba volver a encontrarte en cada vuelta. 


¡Gracias, Vida!

Elisa en: D. Anselmo.
Solleftea/09

miércoles, 23 de junio de 2010

Vivencias del tiempo ( Extraído de un sueño)

Si hay que ser luciérnaga encendiendo neones o la abeja errabunda que no halla corolas, ¡qué me importan las luces las de todas mis noches, si yo tengo la vida palpitando de estrellas!


Si hay que ser trovador y tocar una "flauta mágica", o llama obstinada encendiendo una hoguera; yo me apunto a los viajes de cualquier manera, los que roban el tiempo cuando dejo semillas por el surco que aro y hago fuego en la nuestra. 
-Estos son los proyectos del que escoge del agua, lo que nadie  sospecha sin saber de su llama que en venero le habla.


Hoy me siento enfadada, hoy me siento intranquila, soy un cúmulo en estrofa cuando aguarda y acecha; sopesando alboradas en edades del tiempo que han doblado pesares bajo el mando del cielo, a esos dioses de barro que  robaron las almas. Es que el hombre no aprende en su afán de codicia y los pierden distancias que acortaron su dicha. Hoy se enferma la muerte rescatando una imagen por el lecho del tiempo, donde  enfermó de injusticia que violara el Ultraje.


Si mañana me voy, 
porque soy de un momento,  
un instante cualquiera 
de otro efímero sueño,
el que salva la Vida,
el que salvan los besos, 
ese fiel pensamiento 
que corona la mente,
que es de amor que se da
y enamora con versos.
El humilde sentimiento
el más noble que ha hecho
de este mundo cautivo,
que se lleva en el pecho,
pero no sabe ni supo 
el sacar su provecho.
Y acompaña esas cosas a las que les dimos nombres, 
las que llevo en la mochila al cruzar por tu vida 
y esperar donde miras, más allá al horizonte.

A. ELisa Lattke V. en: "Salambó" (Diosa sembradora)
2010


* No pesa la mochila del sembrador, sólo pesa repetir el tiempo si no germinan sus semillas.*
(Elisa en "Salambó"- "Año de Esperanzas".)

*Miembro de CiÑE (Círculo independiente Ñ de escritores, www.circuloindependiente.net)

lunes, 10 de mayo de 2010

Los duendes del remolino azul (Relato en prosa poética)




*Imagen:
Ranas flecha: Los dendrobátidos (Dendrobatidae) son una familia de anfibios anuros conocidos comoranas veneno de dardo o ranas punta de flecha. Son endémicas de Centroamérica y América del Sur. Nombre científico: Dendrobates auratus




Enganchada en la danza sin zapatillas de baile, la princesa Rana, se hace navegante por los arroyos turbulentos, flotando con la música. Aquella que consigue la mente en su locura, cuando beben pócima de las extrañas leyendas; así suelen estos anuros de aparente aspecto humano, dispersarse en el humo por espirales de sueños, galopar por el tiempo en penachos de nubes, soltarse en gotitas de sudor que caen al mar convertidas de nuevo en “princesas ranas”... ¡Pero en salazón por completo! A la luna le encanta mojar en el mar sus lonchas de queso viejo, lleno de agujeros.


Como pétalos de flores de colores y algas marinas donde se enredan
al son de la música y su baile, se siente su desenfreno de dicha contenida,
colmada de ilusión. Los ayeres las elevan con su suspiro y lloro y un silencio asedia el vano despertar. 


Pero, un vago presentir arrasa sus cimientos, temiendo ser llevadas en danzas por el aire y envueltas entre nubes sirviendo al pensamiento, 
como servil escusa sin queja y libertad, acusan movimiento en sólo compás 


... Y cantan los duendes:


¡Oh, Amor, 
consigo que seas mío
haciendo que estornudes
 y sé de tu latir;
porque te sientes polvo
 llevado por el viento,
inflado de palabras 
con sueños de rubí!


Las Hadas:


Devanan nuestras horas
las letras bien sagradas, 
su malestar de ensueños 
y pesadillas raras, 
'son cantos de sirenas' 
de verbo acomplejado,
suspiros de los duendes 
soplando en los tejados,
y algún croar del alma
no siendo tan casual.
¡Si sabes quien te besa
cuando te acoge un hado,
no mires al espejo
por si te ves llorar!
Y si lees este hechizo
sabrás que ya no paras
y en danzas de las horas
te bebes todo el mar.


...


-Y, así, supe de las Hadas dentro de sus burbujas de oro, las que mantienen a sus ranas croando sobre lotos; y de sus 'princesas ranas' y cómo se propagan en sus versos antojando sueños, haciendo bostezar. Y cómo presionan las ideas y reparten pensamientos, programando los cansancios por su interés fatal. 
Y cómo la vida me aconseja como “princesa Rana”, dormirme entre los ángeles, sentir que soy almáciga, semilla de un buen Dios; sabiendo que me sientes, que soy entre 'los bichos' el de su azul cobalto y su pashmina roja, echada por su lomo con un poquito de oro, a dulce trovador.
...


-Y por las tardes grises se reúnen los duendes azules, con sus instrumentos musicales y coros celestiales, tocando con sus flautas las notas de sus fugas, soplando su acordeón. Y sé también que un órgano reverbera en el bosque, su música divina las de infinitas escalas con aves que gorjean sus poemas. Supe de viejos gigantes que escupen largos abecedarios y que las margaritas hacen rompecabezas con ellos, por eso las descabeza el amor con eso de "el me quieres o no..."; y cómo los grillos teclean arpegios sordos sobando sus patas contra la panza, consiguiendo alegres pizzicatos, que llaman al amor.


¡Y despertando de esos sueños me doy cuenta que aún no tengo edad de enamorarme, pero me vi rodeada de hijos, nietos y bisnietos, no supe qué me había pasado, pero estaba en este lugar que llaman "La Tierra"! No sé si el agua de mi poza tiene algún sortilegio, pero quiero volver a navegar sobre un loto, que remen dos juncos por los riachuelos rápidos de la imaginación y no despertar nunca de este sueño eterno cuando aún duerme la memoria de ése al que llaman "Dios"...


alattkeva- 5/10


sábado, 27 de marzo de 2010

Tan sencillo como que te llamo...

I

No sé si te habrás dado cuenta
que llevo el hueso quebrantado
y la piel seca;
que ya no soy la misma que pedía
cuando el anhelo ha triturado el pensamiento.
Entonces, te miro y callo,
porque ya sólo resta permanecer en silencio y esperar.
Ya sabes que tu nombre me ha mordido las sienes cada noche.
Que me he encontrado algunas veces
jugando a escondidas con mi alma.
No quiero que me veas el insomne corazón que se repite,
con su tic tac de tiempo inexorable marcándome los días,
instaurado en sus redobles, haciéndome daño...
Distanciándome del mundo que no está a la altura de
mi yo interior...¡Y no es orgullo, es que me conozco!

II

Sé de qué está hecho este pellejo que viste ella,
con su hueso encarnado de código caduco,
pero me gusta por ahora, luego, ya veremos...
¡Te he intuido mirándome a oscuras,
te sentí en el borde de mis párpados, reflejada!
Eras lágrima y degustaba la sal desbordarse por mi boca,
como un mar de sensaciones, como un orgasmo de ideas;
te percibí en la trémula osadía de un deseo.
Sé que aunque viniese tantas veces
a este lugar de fango y supieras de mí, callarías.
...
-No te sientas culpable, no lo somos, somos vida.-
Sé, que aunque quisiese sentirte otras tantas veces
sería lo mismo, no somos dueños de nada acá y... sí.

III

Hoy, he intuido el temor que desprenden mis palabras
cuando deshilan la memoria de tus penas
y no pude tener el valor para afrontarlas.
¡Y estabas allí a oscuras esperándome!
...
Porque permaneces para el mundo a oscuras,
aunque conocemos el mismo encorajinado galope
que se abre camino entre sus brumas;
palabras huecas y promesas ciegas.

Ciegas, sordas, mudas.
Serán, ¿no lo has pensado?
-¡Tenemos terror!-
Y para saber de la Luz de cada cita
estos pobres corazones de badajo roto,
tan tercos como el mío, aún quieren sentir el sonido
pretencioso, no de campanas por sus vidas, si no de sirenas de barcos,
de mares abiertos y cielos despejados; de campos floridos y
valles entre montañas y ríos caudalosos.
Ver que la luz ámbar de tus faros aún me espera...
y que tu pecho es puerto y paseo marítimo, tus brazos.

IV

¡Oh, qué terrible desgracia ser lo que no puedo
en la mística implacable de escucharle a Él con fe colérica,
nada menos que a Él en este inconsolable claustro,
donde me recuerda mi miserable realidad de paso!



¡Sí, a ese Dios de Amor que nos abraza!
Déjame al menos este simbolismo,
tan nuestro que nos mata los insectos del vientre,
déjame que pronuncie la dulzura de tu nombre
y acogerme al muro de tu silencio;
déjame que piense que es así con los brazos laxos
por temor a ofenderte, así...
Para que cuando seas algo tangible
sepa apoyar mi cabeza entre tus sueños;
donde mi mano deje una petición entre las grietas de ese muro,
donde pueda persignarme cristianamente, trazando mi sosiego,
tan sencillo como que te llamo cada día.
Déjame ver si entre esas grietas
han empezado a anidar este invierno las aves que te cantan,
entonces, amor, sólo entonces, me sentirás lo mismo, callada;
y sabrás que por fin no estaré para decirte que... ¡te quiero!
Habré abandonado este miserable hueso con su piel
oxidada y reseca,
tan sencillo como que te llamo cada día para amarte,
pero ya será para decirte que no vuelvo.

¡Mírame entonces, para ver si mis brazos laxos osan abrazarte;
mírame entonces, porque te besaré la boca
y no podrás decir que no... en esta despedida!



A. Elisa Lattke V.
-sep-08

_________________
Me doy cuenta que la lejanía consiste en alejarte de ti misma, para poder saber que estabas allí esperándote de nuevo.
*alattkeva.-09

Tiempo de luz

     
Existe un tiempo roedor de la vigilia para presas fáciles, consumiendo sus segundos. La vida es como un texto de la creación, como los renglones del universo, como frases o versos que dan movimiento a las estrofas y se convierte en un poema. Lectura para el alma.

A veces sentimos cómo nos suena el Big Bang de nuestro propio universo y hay sonidos aciagos; otros, alegres y esta historia o cualquier otra en un texto escrita. Nos agota y consume, se hace mar donde la tierra nos detiene para dejarse arrullar, besar, succionar y lamer por las lenguas de de olas de nuestros pensamientos. Un punto de placer nos frena cuando sabemos como sienten sus bahías; como espera y brama y ensordece su deseo al apagarse el nuestro. Satisfechas. Podría ser lo contrario, pero entonces estaríamos en el otro lado, la otra orilla sin camino de retorno, con la sal al cuello. 

¡Ay, aún somos vida y más elementos, cruce de tierra y agua!
Todo empieza allí donde termina la tierra, en medio de las piernas de la vida. Dicen que "la impureza es el presente de Dios y que sólo la poesía es pura, que sus acciones imitan un verso en otros cuerpos tangibles, y son irrepetibles e únicas, pero que la torpeza del autor las llena de impurezas."

 -No me gustaría amar sin haberme quitado las arenas. Debe ser maravilloso sentir el oleaje en el vaivén de un fragor que se consume.-

Aprendí a mirar y amar la vida por tus ojos, antes no sabía que era aún más bella, pero estabas en alguna parte. Ella me enseñó a sentirte que la noche tenía magia y que mis duendes de la infancia tornaban a mí de nuevo; a jugar con mis dedos a sentirme viva, a escribirte poemas a morirme si no te percibía. 

¡Antes, no tenía ojos la luna y le puse los míos de gata en celo! Para que me viese desde la oscuridad de su tristeza. Le regalé mi sonrisa para reírnos juntas, me colgué de las estrellas que ama y conoce perfectamente, porque ella es una más que recibe la luz del sol; así me sintió más cerca. En cada verso que le he regalado se ha mecido el viento en el arroyo; ha danzado la niebla y la bruma, le ha despejado sus sueños oscuros de noches solitarias y, le ha cantado mi pequeño universo interior.

También pudo saber que el aroma de las rosas en el jardín, es intenso cuando están enamoradas y se lo lleva el viento, cuando camina en la  elipsis de su realidad. Aprendió a sentir que, cuando callaba, eran dos almas que se estremecían en alguna parte del universo. Supo esperarme en los muelles solitaria o me buscaba sin buscarme detrás de las montañas, pero sabía donde me hallaba porque su sombra me la llevaba conmigo; y muda, temblorosa, agitada, llena de deseo, seguía mis pasos y me buscaba en su mente y sabía que no la he abandonado y que nunca lo haría... 
Porque conectábamos y conectamos nuestra realidad cósmica a cada instante. 

Sabemos que es grave nuestro gesto cuando miramos a Dios. Él, siempre condescendiente nos alarga sus manos entretejiendo caricias en el aire, nos regala más sueños, más poemas y formas del pensamiento, nos aclara las claves de los secretos y la noche aprende a sentirse en el recuerdo, camina arropada de estrellas o de nubes del brazo de la luna porque sin las ensoñaciones nos quedaríamos sin su fuente de luz mágica, siendo unos solitarios, peregrinos sin nada para saciar nuestra vida acá en la tierra.

Somos reos de un pensamiento de amor, sobrevivimos a los tiempos con mendrugos de palabras, recibimos de la mano del Amo la escudilla llena y seguimos ladrándole a nuestra luna. Justificamos la soledad o el desamor, el deseo o la falta de valentía cuando nos ofrece el día su cruda verdad, la de cada ser que espera que todo le cambie y no sabe, que el sol brilla porque sigue viviendo y aún puede soñar hasta que su tiempo no pueda ofrecerle una alternativa real; entonces, nos damos cuenta lo poco que somos ante lo adverso que se hace muro infranqueable y no y la caricia sobre los pétalos; pero la mano que nos tiembla, espera, necesita, no se hace indiferente y vuelve a buscar la noche con su luna o sin ella, porque si no la tiene la talla en su alma; porque sólo así se encuentra el placer de masturbarse, sintiendo ese vicio silencioso y oscuro donde respira jadeante el aire de la vida que le falta, temiendo morirse sin los sueños. Deseando encontrar en ÉL, la obstinada llama que arda en sus palmas de las manos, para poder dirigirla desde el pecho o, desde el plexo solar mientras la acción justifica el pensamiento.

¡Qué tristeza es la soledad del ser! Necesitamos un retazo de luz, un vestigio trascendente de vida en el opaco verso de las tardes, un sorbo ansioso de deseo lúbrico, un húmedo latido, un palpitar cabalgado que se relaja indolente sonriendo, un alma que nos ame. ¡Oh, cuanta complicidad halla la palabra en la mirada de lo amado, y que sola está gravitando por su mente! Luego, el insomnio revive en el alba con tintes caprichosos de amanecer, vemos como se desprenden nuestros besos de celajes enamorados desde los cuerpos que se agitan cansados. ¡Le hemos robado al tiempo sus secretos! Es posible. 

Y esta quimera de soles que viaja nos quema en las manos para restaurarnos pedazos de nuestro yo más profundo. Sentimos como se empeña la Luz de la creación en servirnos de regazo y dulcificamos en vértigos de notas, la danza de las horas que mantuvieron nuestros ojos abiertos. Aún vibra en nuestros cuerpos emocionados por un etéreo amor. Entonces sellamos un pacto de silencio con todas las vísceras de nuestro cuerpo,  con ese algo..., de la cotidiana y yerma realidad que nos embarga. ¡Con la nada!.

Cuando despertamos de ese absurdo sueño visitamos de nuevo el jardín. Y se deshojan las flores llenas de alegría, nos enseñan sus corolas y notamos como el ambiente se llena de nuevo de suave fragancia, donde la mano que no existe pero está y la percibimos, llena de amor en los cuerpos que nos entienden y que nos saben zombis del destino, soñadores de eternas ternuras, náufragos siderales desposeídos de El Paraíso Terrenal y por conocerlo, nos lo inventamos en un milagro de ternuras que nos faltan en este lugar de ansiedades, que poco a poco nos matan por ser los desterrados Hijos de la Creación, una partida de ilusos tahúres de la palabra o trileros del verbo amar, porque apostemos por ella al ofrecernos de vez en cuando la eternidad!


El día se hace una quimera de luces que nos llevan de nuevo hacia esa noche deseada, donde la luna tiende de nuevo su mantel de oscuridad para que sólo brillen sus estrellas, siendo los soñadores invitados de nuestra extraña canción a su mesa. Y el dios Baco nos regala la ambrosía mejor de su cosecha mientras vuelve a poner los dados sobre la noche... 

¡Jueguen señoras y señores, jueguen!

No, no estamos tirados y solos en las profundidades de este mar de dudas. Existen esas tenues maravillas que han conseguido traernos a este lado y apenas se notan, pero allí están. Y no me vuelvas a preguntar... “Dime, de dónde vienes tú, de dónde vienes.”... Cuando sabes que siempre estuve, estoy y estaré a tu lado, si no en tu presencia, lo estaré con la palabra, es mi regalo. Ya sabes que ÉL es muy generoso, nos ama. Tendré que deletrearme a mí misma hacia atrás, como en un juego infantil hasta enmudecer, si lo quieres. Nos da la Luz y la realidad absoluta se nos instala en el ambiente. Y esta noche la luna tendrá los párpados cansados de mis ojos, cuando se quede dormida. Yo sólo sé lo que ella ve cuando me piensa por eso la quiero al quedarse con mis manos. Sólo así me libra de impurezas.


Elisa Lattke
14.10.08

miércoles, 7 de octubre de 2009

Conversaciones con mi eterna luminaria

"A veces no es el amor extraño

es que olvidamos llevarlo encima,
para cubrir los hombros que abrazamos o,
para besar unas mejillas llenas de lágrimas."


(Rossana Arellano Guirao, poetisa chilena)

***

El amor debe ser ese sentimiento Universal,
donde palpita la naturaleza del Dios vivo y Creador en sus hijos, amiga mía.
 Pero si lo utilizamos para alcanzar...-como dices en el verso-..."un noble gesto" solamente;
le estamos quitando su verdadera naturaleza a los que nos sentimos hijos de ese misterio y, por lo tanto los guardianes de su magia, la que podemos regalar a todos.
El transforma la vida y es lo que nos da  la verdadera felicidad.
Pero siendo así es como el mismo Dios que nos ama. Él, no se muda, es siempre el mismo para todos al margen de lo que crean y hayan escrito los hombres sobre su naturaleza divina.
Sólo se tiene un poco de su Verdad en cada una. Aún el amor de las "virtudes teologales" debe transformar el corazón de los hombres.

(A. Elisa Lattke Valencia, una aficionada y amante de la poesía-09)


La luna de "Don Anselmo"
es la misma luna de mi niñez
...

Primera visión:

"¿Quién eres?"
 – Podría volverte a preguntar hoy pero entonces siendo niña, te lo dije sorprendida y acerté a ponerte un nombre… ¡LUNA!

Andabas por el jardín de mis aventuras infantiles, eras como un hada de pálida hermosura.
No me hablabas al principio, sólo me mirabas y yo hacía lo mismo sin temerte. En tus ojos tristes de color del ámbar viejo ya veía el espejo de tu amor que me atraía, un bello sentimiento  que despiden sólo las madres. Sin comprender mi alma que si me buscabas, era porque me amabas. Y pensaba: ¡Ella es la otra madre de mi antes, la recuerdo! ¿Por qué tengo dos?


¿Eres tú, la redonda y oronda señora que paseaba por mi jardín? No debería preguntártelo porque talvez no es esa la imagen y el sentimiento que recuerdas.  Pero te daré unos datos: …La que acercaba su nariz a cada rosa y sonriéndome, a algunas las besabas… ¡y eran las rojas para ti, las más hermosas, también mi madre, la de ese entonces, le gustaban, pero a ella también, llamaban, Rosa.
...
Ese día llamé desde el jardín a mi madre y era muy raro porque a ti, te sentía otra también.
“¡Mamá, mamá, ven, que la señora está aquí, nuevamente la veo entre las plantas!”
-Y mi madre y abuela muy curiosas corrían a mirar a ver qué me ‘embobaba’…
"¡Esta niña siempre con sus cosas y sus visiones, mija! . Comentaba mi abuela fumándose su tabaco.

“Pero ella qué hace o qué te dice?” …-Preguntaban mi madre sin ver lo que yo miraba y,  suspirando les decía... "No lo entendiendo mamá, no sé por qué no quiere enseñarse"... -Pero tú, Luna, estabas  a mi lado y nos sonreías. Al final mi madre y mi abuela se marchaban  con un ademán de la segunda. Ambas se quedaban a una cierta distancia hablando. No las escuchaba  pero yo me sentía muy a gusto contigo.

Así eras en mis visiones de niña, una y otra vez te veía con tu vestido blanco y largo llevando un pañuelo de seda por tu cuello; era rojo como el sol intenso cuando al ocaso se pierde por los montes, allí donde sabemos que limitan los sueños del sentimiento, al horizonte.

Una vez caminaste desde el jardín hasta mi casa, te traje de la mano. Te enseñé la cuna grande que me había hecho mi abuelo, debía de servirme hasta mis siete años. Mi madre se acercaba porque había visto mi gesto con la mano tendida llevándote. Quería saber  qué juego era en el que tanto me entretenía. Te apresuraste en desaparecer y besándome te esfumaste en el aire, dejándome toda tu ernura, era algo que me encantaba. Pero tu rostro se veía entristecido. Supe que respetabas la presencia de mi madre, al ver que ya venía. Recuerdo que me dijo al entrar a la alcoba: "¿Qué, mi niña, otra vez con esa señora, verdad?... ¿No será que es un ángel, dime cómo es en realidad, tiene alas? ... ¿Por qué no la veo yo o tu abuela y tus hermanos, nos teme?
Me apresuré a contestarle: "¡No, mamá no creo, pienso que es mágica, más que "mi maga Elisa, pero es buena, me quiere y me cuida."

Supe con el tiempo de la infinita paciencia que tenía mi madre conmigo, por estas "apariciones", que me asaltaban en cualquier momento. Pero nunca la vi enfada por ello. Sus consultas con el amigo de mi padre el Dr Mayer eran frecuentes; y el me contemplaba en silencio, me dejaba escribir  o dibujar en una hoja. Siempre miraba mis ojos y mis manos con una lupa, sobre todo cuando se enrojecían mis palmas y dolían bastante.
Me dijo ya de mayor que "alguna vez  temió a "la señora de blanco" aunque la creyó  un espíritu bueno, posiblemente la Virgen María o mi ángel de la guarda, pero también le aterraba pensar que podría  perderme como su anterior hija, mi hermana María Nazaret, aunque sabía que no era así,  porque mi misma hermana se le había presentado con unos ocho  o diez años, viéndola muy linda con su cabello color zanahoria ensortijado, su rostro sonrosado y un lunar en una mejilla y sus ojos azules, cuando aún yo no había nacido y ella me llevaba en su vientre". Le había dicho que "no llorara más por ella, porque su llanto le hacía sufrir, que lo que  iba a nacer era la hija mujer que deseaba, y conocería nietos y bisnietos..."... " Y eso le tranquilizaba mucho".

(Recuerdo esto: ...“Siete veces siete, Rana”)
 Quiero confesarte que por estas palabra tuve pavor. Desconocía la fuerza de las mismas entre cristianos. "Mal que viene de las alturas, témele..." Pero reconocía que llevabas razón al responder así. Pensé que no eras la luna de siempre, la que iluminaba mi charca, que eras otra terrible luna que aún desconocía, que no solamente yo era la que te había defraudado como parte de este planeta, si no también tú por la desmesurada respuesta que apabuyaba mi honesta realidad de años vividos como ser vivo. Y lo extraño era que no podía  ni podré responder a nadie de igual forma. Una cosa es la ficción de los pensamientos escritos y otra, la fuerza de los malos igualmente expresados con ira. Pero era yo la fuente de la misma y asumía la arrogancia con mi humildad. Te sentía derrotada como yo. ¡Maldito fallo terreno!  Todo lo que conmovía con dolor moral y espiritual de este mundo iba a parar a mi interior, lo deseaba absorver, ser la piedra de choque, la única capaz de no rebelarse a su destino. Estabas iracunda, alteraste mi realidad  y, en el mar de este acá, me hizo sentir las sacudidas. Realmente era como si sufriera la embestida de una fuerte terremoto por mi cuerpo,  en esa marea alterada de 'mi charca' por influjo de la ira que destrozaba la fuerza de tu ser.

Se rompió mi corazón porque tenías presa mi alma, te la había dejado a tu lado. Toda mi energía desapareció, quedé sin fuerzas, todo se vino abajo, no podía hacer nada para mí y la fiebre se presentaba   todas las tardes. Temblé, me enfrié terriblente, no podía comer porque todo daba asco y lo vomitaba, me desmayaba a menudo y empecé a sentir  un terrible cansancio, un agotamiento  que sólo me llevaba a estar siempre acostada. Me dolía el cuerpo y andar me cansaba mucho. ¡Tuve tanto miedo de tu influjo como dormir con escorpiones o crótalos en un yermo desierto !
 Supe por primera vez la calidad lumínica de tu fuerza interior.  Pero confie en las mía, algo me decía que tenía que permanecer así, no luchar, porque de mi entrega al dolor con lo que sentía, dependía mi estado temporal y mi experiencia. Necesitaba  el error para sentir con rigor el sufrimiento por el sentimiento. El es y seguirá siendo parte del eje de mi vida.
(Si pensara que todo se debe cumplir, sería como aseverar que: ¡Van dos de la siete, mi Luna amada! Te juro que aún temo a los escorpiones, pero a esos otros donde vivir es riesgo, sólo que tengo la voluntad de mi Padre Eterno. Pero toda prueba depende de cómo nos entreguemos al dolor o al pago de nuestros errores, evitando faltar a cada uno de los siete pecados capitales. También llevan su cardinal.)


“Mis celos endiablados…” - ¿Será qué lo dicen tus duendes asustados de mi humilde persona y, también entre otras cosas que me sentencian: “Te devolveré piedra  por piedra” Recuerda que sólo las azules y pequeñas son las válidas y, las mías siempre serán de amor, curativas y bendecidas por el dolor de siglos.



Y defraudada por esas terribles palabras que retumbaron los cimientos del cielo, te dije con infinita tristeza y sana humildad, que te las devolvería como sólo puede hacerlo un corazón enamorado. Que te haría con ellas prosa y collares de versos de diamante. Pero ahora te hablaré de mis noches de insomnio y cómo se puede dar a la realidad telúrica un giro. El  giro que señalan las estrellas para los corazones que saben esperar. No podemos ser diferentes  ni dañinos acá, porque es el mismo pecado de la tentación cuando falta lo que tanto digo... Y por olvido de lo mismo, te fallé... ¡Necesitamos mucho y millones de almas están en crisis por ello, por eso podemos temer a cualquier cosa, pero ya no a "la niña de la luna".!

...


Visión nº 2



Una mañana cualquiera de tantos bellos amaneceres y despertares de 'una ranita azul', corría por el jardín de mi hogar en un pequeño pueblo de América del Sur; atravesándolo de un lado a otro de la casa, giré sobre mí saludando con mi danza a las aves con los brazos extendidos y, algunas que  aún calentaban sus huevos en sus nidos o sus pichones, se asustaron y volaron dejando de calentar sus huevecillos. Me seguía ‘Dogo’ ladrando, un perro de lanas que me había traído mi tía Katty,  no paraba de correr a mi lado y ponerse sobre sus patas traseras, levantando su cuerpo sobre ellas. “Mi maga” (mi abuela materna), salió a regañarme. Me aconsejaba que “así morían muchas crías de pájaros, que había que ir muy despacito y silbar para que se acostumbraran a nuestra presencia, como ellos lo hacían con nosotros y esperaban tener la fruta madura al alcance. Así, moviéndome y bailando en silencio, sin dar gritos  tan temprano era mejor y no nos quedaríamos sin la música de las flores”… Me regaló pan de maíz lleno de queso, para que lo comiera, mientras meditaba lo que me decía, al ver mi boca abierta por la sorpresa escuchando su consejo... ¡Fue entonces cuando te vi de nuevo al lado de la fuente!
...

Estabas allí y creí que era una amiga de mi madre o de “mi maga”, que no conocía… ¡Eras tan guapa y esa marca que te distingue… no lo olvido! Un lucero te acompaña. Por eso le pregunté a cierta ‘ave’ sin saber aún si lo tenías. Se la describí dónde . Ella como que aleteando giro en redondo los ojos inquieta -porque algo me decía que no debía dar nada de más información , si  me daba por ser preguntona. algo intuitivo y lógico, pero me importaba.- Le noté un pelín inquieta para aclararme si  sí o no... Apenas señaló con un ligero movimiento de su alas el lugar donde creía haberla visto. Fue hábil como si no le diese importancia a mi pregunta.

-Luna, ¡menudas son las aves de alturas que nu nca se confunden por los aires del Viento que les sopla, así tienen los alerones de encumbradas y volanderas  ideas,  bien aseguradas por su trato como animales sociales que son!- Pero también se equivocan con las de mi especie.- 

 Daba la impresión de no querer dar más datos, pero supe que no estaba equivocada. Soy una visionaria espontánea, no visionaria oportunista, querida Luna. Y esto es un gran engorro. Para algo maduramos en este lugar de la tierra donde la lágrima es el rocío del amor sobre otro cuenco (o cuenca) de piel que rodea la mirada, regalo de Dios que descubre a menudo la naturaleza interior de los seres humanos y, desde 'el espejo', también recibimos su censura (pruebas). Nos hablan de los años vividos, los biológicos. 

(¡Oh, he visto cómo han brillado tus ojos al saber de esto que te digo! Las marcas de la tierra no desaparecen del todo. Tenía que olvidarme de estas extrañas cosas y de otras visiones, no sea que, ya a mis años cuando te esté pensando y, allá tan lejos, aparezca en tus alturas y te dé un susto de muerte y te quedes aún más pálida... ¿Serían más baratos los viajes a la luna?)


…-Y la ranita azul seguía recitando en voz alta sus versos para que su mamá Rosa la escuchase:


“¡Oh, tierna aurora de belleza, pura, quiéreme!” –Mi madre sonriente me escuchaba al otro lado del corredor, sembrando plantas de huerta que tenía preparadas en los almácigos.
...

“¡Sigue, mi niña, sigue, que me gusta escucharte mientras trabajo!”


–Improvisaba siempre poesía como las loras, no sabía nada pero aprendía palabras o retales de versos, escuchando cuando mi madre los recitaba; entonces, de niña jugaba a ser rapsoda y eso a mi madre le divertía, porque le imitaba y decía que no lo hacía mal. Estimulada por su voz que adoraba, seguía con mis inventados poemillas llena de felicidad, hasta que “mi maga”, mi abuela, salía de la cocina a llamarnos porque ya estaba el desayuno en el comedor.

Mis hermanos, aún acostados en sus camas gritaban: “¡Niña tonta, bocazas, ojos de gato, rana insoportable, cállate que siempre nos despiertas!” Pero yo, entusiasmada, seguía con mis cantares versados y tú, Luna, ese día, sentada sobre la piedra alta de la fuente, sonreías feliz con la misma sonrisa de ahora. -Quiero  decirte que cuando recuerdo esta escena, mi perro Dogo, del que tengo una  única foto, estaba a tu lado, ese era el referente que mi abuela y mi madre sí intuían a través del animal, que estaban cerca. Tenía confianza a tu presencia y movía la cola, cuando en otras ocasiones como cuando aparecía Silke, el duende, le gruñía y gemía.- 
Mirabas cómo me movía entre la avenida de los crotos, cuajados de canastillas de orquídeas y entre los altos mangos rebosantes de frutos llenos de aromas. Y, aunque te suene a versos, es que es así como te lo digo, es que el aroma de esos jardines en américa huelen a piña, guayaba, naranjeros y mangos.

“¡Ferviente es la llama que me quema el pecho!”… ¡Dolor sin nombre que me acosa dentro!”… “¡Ay de mí, amado, tuyo es mi suspiro, negra es mi pena y mis lágrimas, son amor entre las sábanas!”… -Así, a grito pelado recitaba divertida, para que mi madre al otro lado del jardín me escuchara.


-“¡Rosa, Rosa, mija, por Dios, esta niña no puede decir esas cosas en voz alta, qué dirá la gente de lo que le enseña Ud., a su hija, mijita; si la oye el cura no quiero ni pensar la penitencia que le va a poner!” -Y soltando una explosiva carcajada hizo que se levantaran en vuelo, asustadas, las palomas; pero también no sabían dónde meterse las pobres gallinas que corrían de un lado a otro del segundo patio, volando hasta donde podían alcanzar sus pesados culos, encima de las cercas y talanqueras del potrero; sin comprender a qué se debía todo ese jaleo. Mi madre no paraba de reír con las ocurrencias de la suya, feliz sin dejar de sembrar sus lechugas, remolachas, zanahorias, maíz, cilantros o pimientos…Las yucas y las papas eran también una ayuda a nuestra alimentación, como los platanales, cacao, café, cocoteros y demás frutos silvestres que nunca nos faltaban.  La lluvia y el sol eran generosos con su huerta y todas las plantas de nuestro pequeño paraíso de la infancia, crecían fuertes y eran de exquisito sabor...como lo eran nuestros sanos y robustos cuerpos de niños. Pero se lo debíamos a la buena cocinera de mi abuela, que entendía a la perfección de todo tipo de preparados y platos de cocina, aunque de vez en cuando nos atacaba algunas enfermedades tropicales.


Mis hermanos eran unos pesados y no paraban de pincharme hasta hacerme llorar, refugiándome en mi madre o mi abuela. Pero ese día, recuerdo que tú reías con ellas y conmigo por lo que estaba pasando y me fui hasta donde te encontrabas. Ellas lo intuyeron, nunca me decían que no lo hiera porque no existías, estaban convencidas que  "la señora de blanco, alta y muy linda" era algo importante en mi vida. Te abracé convencida de que eras una amiga más de mi madre porque tu sonrisa me daba confianza. No eras una extraña, eras un ser dulce, -(¡aún no puedo creer en lo que dejaste caer sobre mi cabellera... ¡Una borrasca...!)- Me retuviste por un instante contigo…abrazada. ¡Te sentí, eras de verdad, pero no entendía cómo desaparecías volatizándote en el aire! Tu fuerza, por eso, es y será superior a la mía. No te extrañe que  te quiera tanto, como limadura de hierro en el imán.


Mis hermanos que ya se habían quitado sus pijamas y vestido y lavados sus rostros y manos, se disponían a ir al comedor cuando se percataron de lo que hacía... Y, pienso, que por mi forma de estar abrazada a ti, a algo que no veían ellos les extrañó mucho, así que armaron otro gran revuelo… “¡Mamá, mamita, mira a la gata ésa como está colgada en el aire!… ¿cómo lo hace; queremos hacer lo mismo?”… Entonces, tú, te llevaste un dedo a la boca para que me callara y me dijiste: “No digas nada, di que son unos embusteros envidiosos, así no les harán caso"

Te juro que contarlo ahora es como una liberación, pero con la plena seguridad de haber sido real, pero será una total jelipollez para muchos que me lean. (¿Relato?  o ¿cuentos que son de verdad?) Si me crees, seguro que será de nuevo nuestro secreto y tú y yo, sabremos que no es un mero 'rollo o una fantasía más de ‘la ranita azul’.
¿Dirá la verdad la rana puñetera?... ¿cómo creerle? (El tiempo es generoso)
Por algún lado he sentido una estampida de aves al escuchar una tremenda carcajada. No, esto es una broma. Sólo me ajusto al recuerdo exacto en lo que puedo extraer de ese apartado de mi niñez, mi oronda Luna.

…Estuviste mucho tiempo sin volver y nunca, nunca había un solo día que no te pensara como ahora.

Una vez, hace algunos años, en un comentario a un largo poema o prosa mío, que colgué de las estrellas delante de tus ojos, me preguntabas algo parecido: “… ¿Quién eres ranita, de dónde has venido…?” Así lo escuché y fue lindo todo lo sucedido. Aún me pregunto cómo  dije  tantas cosas tan lindas si 'mi curriculum ' terrestre es un desastre.


Y tu maravillosa contestación apresó mi corazón, por decirlo así de esta forma sencilla y honesta. Y ya estaba yo allí  llevada de la mano de quién no existía y había estado... Porque en la muerte de nuestros hermanos más queridos, hallamos comunicación que se pacta en el antes y pude saber.... esto lo entiendes y lo sabes perfectamente. Es así.
Cuando sentimos que algo diferente nos aborda el alma, se siente igualmente ese otro algo inexpiable por el pecho. Cuando la magia de la vida aprende a sentir su esencia espiritual, el alma, se manifiesta siendo lo mismo y, cuando sabemos que no somos diferentes ante los que saben nos damos con aprecio si estamos seguros; pero sabemos también que ciertas diferencias educacionales, nos separan o alínean en la sociedad que no frecuentamos o 'no somos de los suyos'. Marcan  suspicacias o distancias, no entendiendo de nosotros por qué hemos penetrado en su mundo, dejándonos. aunque sí propias de la naturaleza que conocen, no dejamos de ser extraños  por todos esos detalles incomprensibles, que para otros semejantes son raros y hasta un riesgo o peligro en sus vidas cuando hay límites de comprensión cultural, o un mal desenvolvimiento en su entorno social que les cubre mucho mejor. Nos convertimos en repulsivos o nos segregan aunque remontemos  neustros fallos y haya una reconciliación con el tiempo. Siempre resulta así por ignorancia. Así que es mejor callar. Todo es parte de un misterio que hemos podido llevar encima sin poderlo eludir. Asumirlo y sentirlo o interpretarlo sin darle importancia como otros pueden darle, pensamos que es preferible, callarse o no entorpecer la vida de quien no lo entiende. Es así, somos así y punto, para qué más preocupación. Una viña muy extraña tiene  el Señor.
“Nada va a cambiar si no quieres que cambie, es otra prueba, no podemos explotar lo que no sabemos manejar del todo.” -Lo escuchaba de niña. 
Quizá sea esto lo que nos favorece la intimidad o la tranquilidad que necesitamos, pero mira por dónde 'la bocazas' hacen de las suyas si nos descuidamos. Y lo digo en plural, porque algunas   ríen más a menudo cuando abren sus picos). Fue lo que me dijo mi abuela cuando me angustiaba el crecer o hacerme mayor y dejar de ver cosas que me gustaban, sentirlas y ser feliz con ello. Otras veces las llegué a rechazar por hacerme daño. Me hice silenciosa y tímida. A veces pienso  que la edad de mi tiempo me ha dado ciertos impulsos, que no son propios de mi personalidad real, pero entiendo que no todos los seres pueden  hallar una luna en su mundo, para sentir confianza o verla en sueños o realidades.
Enfrentarse al destino físico con sus resultados no es agradable, ni fácil. Por eso cuando camino por lugares de agua o por los bosques y montes, me retraso, me alejo de la gente y se despiertan mis sentidos, tanto, que aunque me llamen ni escucho, pues es la naturaleza y no los míos quienes me reclaman, estoy en otro mundo. Lo sé, lo saben y me dejan. Tampoco es fácil para ellos. Por ello también he podido recuperarme de algunas dolencias, pero sobre todo de las que me apartaron de ti por mi culpa. Pero también ayudo... y eso agota y mucho. 

Ese dolor fue superior al tiempo en que no pude contactar más contigo. Pero ya eras tangible por el mismo, aunque te perdieras entre negros nubarrones de oscuridad, único lugar para soportar el dolor y no era fácil sentir dos veces el mismo en una sóla alma. ¡No te volatizabas en el aire, eras lo que eras, pero te sentí iracunda, asustada, tensa, incrédula, dolida, rabiosa! Habías sido dañada por el mundo y yo, ¡te contagié! Te di preocupaciones de mi acá.

La lucha emprendida por mi espíritu ha sido dura para encontrar solución a esa lejanía. Mi energía la venció como al dolor aún persiste. Recuperarme del todo sigue siendo un reto. Sigues ahí cuando te miro y eres hermosa. El polo negativo  de la tierra absorve. 
 Me faltaba fe y lo principal, me faltabas tú. Eras el motivo de mi desdicha. Tú allí entre las estrellas de tu firmamento y yo, acá entre apagadas luminarias que apenas pueden darme 'su luz',  con su  escaso potencial y voltaje de convicciones; porque no podrían entender de qué voy o por qué este sentimiento viejo que me une a tu firmamento y tierra, que nos separa pero nos endurece y cautiva, persuade y consigue devolvernos el efecto de su fuerza en energía, transformàndonos. Así que he querido sacarle a todo esto mío el fruto consciente y real, para interpretar El AMOR DIVINO en los sentidos humanos, junto a lo que se desprende de su sensible albedrío, regalándome aquello que necesito y es bueno al alma y, que a su vez transmito y difundo con mis personajes en otros casos con mi escritura. Pero esto no es lo suficiente para mí, hay más cosas que me elevan y lo sabes sin que mire a lo alto.
Pero también son tuyas, Luna, mis inspiraciones, hasta las dedicadas; porque en ellas dejo todo el amor terreno que nos ha unido por eras geológicas. Siglos. Porque es así desde que el mundo es lo que es y tú, mi luminaria, lo llenas de luz cuando las verdaderas sombras aparecen sobre nuestros valles del alma, entorpeciendo los caminos. No e sla primera vez que pasa. ¡Si no es así, dime, por qué aún sigue mi pecho vibrando en energía o, porqué mis manos consiguen transmitir los mismos sentimientos o deseos curativos!

Ves, mi luna, no vale el tiempo y lo que aleja, ni mareas que revuelven vienton... por 'soplona'.
La maldad no se halla en el corazón de 'una charca' donde nada una rana azul por tanta nada, porque en ella nos creemos algo. Tú, con tu redondez de sabroso queso... eres mucho más y, yo, con mis inquietas ancas de  rana nado en nada...
Sólo espero que en esa transformación de la naturaleza, tengamos por fin el lugar que nos corresponde de felicidad, sin que el ave, cualquiera por sus fuertes y seguras alas convertida en amiga de Eolo, deshaga el encanto de la “Niña y la luna”(otro título para otro cuento), con uno de sus famosos 'pis pas' llenos de glamour. Es nuestro secreto. Espero que la piedra azul la tengas aún encima de tu superficie lunar, aunque podría estar mejor en los crácteres de Saturno. Sólo otra piedra igual,  entregada por mí puede darnos el gobierno que nos lleva al jardín, retardando el tiempo que nos permitirá abrazarnos de nuevo. Es la magia de la charca.  "Será antes de que 'la niña' se vuelva de camino o, la ranita deje de croar perdiendo la elasticidad de sus ancas que ya empiezan a resentirse"... Aún rebosa la charca de neuronas y el queso fundido  se hace aroma en todas las lactitudes, mientras te miramos recorrer con tu redondez nuestra ansiedad, llena de tu encanto poético. ¡Menos mal que no  utilizas calzado, es otra ventaja, porque olerías a otro tipo de queso!

No se lo cuentes al viento ni a su ave.  Ya el brezo de colores adorna los inviernos en el norte. Lo sabe el río...


Te besa desde este acá del planeta Tierra, una ranita azul con una historia cualquiera, puede que sea un relato ameno para solaz de quienes les guste leerme. Pero todo cuanto digo es así de honesto. ¡Mágico!




alattkeva-09


*Mi tiempo de vida como ser humano es como el de todos, pero no siempre es un mero montoncito de materia que desaparecerá sin dejar rastro. El mío me lleva siempre a caminar sobre las huellas de la luna... hasta que muera el planeta que la atrae. ("Don Anselmo"