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lunes, 14 de septiembre de 2009

Buscándome...

El frío del invierno puede estar en cualquier lugar, no solamente en el lugar más frío o helado de eternas nieves; a veces está en nosotros cuando nos desnuda y lo percibe el alma. Cuando temblamos sin saber por qué y la soledad o la lejanía, es como el mismo témpano cuando nos falta el calor de lo querido o lo amado.

Pensamos que cada tiempo tiene un lugar para sentir la vida, pero la vida sabe sentirse hasta que deja de ser algo tangible en el pensamiento, una dimensión del yo, presencia,instinto básico o más allá de lo puramente físico que la hace exclusiva e única. Podría hablar de Dios, de mi FE o de mis convicciones, pero no suelo hacerlo porque sé que todo cuanto pienso sé,hice y hago y haré, forma parte de sus designios, así que Él está en mí siempre y su presencia se percibe a través mío o yo la suya porque soy como uno de sus poros que respiran vida. POr eso, en ocasiones, sé que no soy y sí...

Cada momento en el ser humano es un renacer como a la vez un rehacerse de nuevo, ante el mundo que percibe y le rodea, ante lo que rechaza y no quiere, ante lo que le impacienta o desespera, ante lo que lucha para poder soportar el rigor de su sino que no siempre es lo que deseaba, aunque aparentemente se crea o se piense que es lo que es y así lo acepte.

La vida en su realidad no es fácil para nadie si no se empegna en conseguir descifrar la propia y tampoco acá, es la misma para muchos seres que sognaron con un mundo diferente, una idea sublime de la misma pero teórica o, un estado del ser y del sentir ante la sociedad que frecuentan o les rodea, para ser así o de cualquier modo, porque es ella la que nos marca, modifica y nos lanza o empuja a hacer cada cosa, incluso las que no queríamos. Otras veces son los sentimientos y la educación. Dependemos sobre todo de los sentimientos propios o del respeto que le debemos a los ajenos, de obligaciones y tradiciones o educación adquirida o el servicio consciente a la familia y la sociedad; pocas veces nuestro criterio se vence por favorecer nuestros propios intereces, sacrificando parte de nuestro real futuro, invirtiendo tiempo en los anteriores y no dándonos como seres individuales más de aquello que nos gusta y nos hace felices, pero siendo sensatos y, cuando maduramos tenemos un despertar tardío mirando atrás cuando deberíamos ver que el futuro nos cayó encima... Maduramos o es que llamamos madurar a lo que ya no podemos cambiar y así lo aceptamos? A veces la personalidad se forma con algo impuesto o necesariamente inevitable, para poder demostrarse que se es, que se tiene una identidad propia, que forma parte de lo que se desea o se quiere demostrar. Dependemos de cómo somos y nos obliguemos a actuar domados´por un entorno, ajeno a nuestros verdaderos deseos o anhelos. La escasa economía, los medios que la limitan, los criterios que condicionan, la psicología de nuestros mayores o su escasa visión del mundo en el que viven, o su falta de preocupación, no son un referente adecuado para una formación ideal. Así que la personalidad en muchos casos toma prestado aquello que le es agradable, práctico o le da circunstancialmente un referente, para hacerse notar o destacar a medida que el tiempo solidifica los criterios, midiendo o frenando virtudes y defectos, pero siendo real y en especial una persona íntegra, un buen ciudadano.

Me pregunto por qué soy quién soy y para qué estoy en este mundo, si todo esto ha valido la pena a mis setenta agnos y, cuando me encuentro conmigo me sorprendo. Parece que no estoy en el orden que otros desean o me quieren, como si estuviese rota, perdida de mí, siempre buscándome. Sin embargo yo sé quién está en mí... y cómo percibo todo lo de ahí afuera y lo miro y lo cotejo como bueno a pesar de lo que no me gusta que es más bien poco. Pero debe haber una balanza sopesando la vida de cada cual. Tengo historia y mucha, soy consciente de ello por ambas partes de mi familia paterna y materna; pero he vivido poco. Y tampoco es así porque lo sabe mi alma, claro que he vivido mucho más antes de ser lo que soy.

Todos buscamos una mano que nos salve de dejar de ser y no convertirnos en olvido. Recuerdo que José Hierro, el poeta, decía algo parecido al respecto:

"
...
Sé que si busco el que fui
no lo encontraré.

Pero estoy aquí. Me muevo,
vivo, Me llamo José
Hierro. ..."


Pensamos por momentos que fuimos camino, una puerta siempre abierta por donde pasabamos y pasaban otros y, nosotros mismos sin saber a dónde se iba... Cpmo una ventana abierta hacia un jardín bellísimo, por donde echamos a volar nuestra imaginación, sin poder saber si el ave de nuestros suegnos, volvería al jardín de aquella 'casa' que poco a poco vamos deshabitando, porque así es nuestro cuerpo para su alma; donde realmente creímos ser felices pero no, no lo éramos del todo porque algo perdimos cuando llegamos. Y seguimos buscando en ella una y otra vez la solidez del cuerpo para sentir el alma, o el cuerpo que no lo fue para sentirse plenamente feliz con ella. Como buscando otros brazos en los cuales cobijarse y sentirse seguro y, algunas veces ni tan siquiera se consigue abrazar la dicha que se anhela en este acá mundano, en donde quizá se piense que fue la imaginación la que salió por la ventana, la que se echó a volar en busca del amor y no pudo volver nunca, por eso lo deja todo escrito como un legado de agnoranzas. Aún, este yo mío, piensa que sigo búscandome, por eso he dejado la ventana abierta y mi cuerpo a tendido los brazos esperando...


A. Elisa Lattke V.

Sept/09- Sollefteå (Suec)

2 comentarios:

  1. Bueno creo que eso nos pasa a muchos queria Elisa, a veces te das cuenta que no tienes nada que ver con todo lo que te rodea, que pareces estar de mas y buscas en las otras miradas un guiño de complicidad que te haga ver que no estas sola.

    A medida que vamos cumpliendo años, las necesidades son otras, también las busquedas van enfocadas de forma distinta, es intentar encontrar en los demás todo aquello que nos falta.

    Necesitamos nuestro espacio, nuestros momentos en soledad y al final te das cuenta de que la unica forma de estar bien con uno mismo muchas veces es estando solo.

    Pero hay mas, claro que hay mas y muchas veces lo hemos sentido en la yema de nuestros dedos, basta con saber retener todo aquello que puede hacer de nosotros un rincon donde no volverse a marchar.

    Petonet guapa

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  2. Gracias Martha, a veces es así como comentas. Es un honor verte por esta 'charca mental'.

    besos.Elisa

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