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lunes, 2 de mayo de 2011

No te parecerá extraño... (Dedicado a una clara y bella voz amiga)



Las melancolías
son hojas desprendidas
de los otoños.


No parecerá algo extraño que lo diga o puede que sea así de lógico y simple, si te dijera que descifrar la escritura de la Creación no resulta difícil, cuando observamos la naturaleza y de lo que están hechas sus cosas.

Algunos de mis poemas son extraídos de esta 'veta natural', porque percibir con "el sexto sentido" no se hace muy difícil si se aprende a escuchar cómo se descifra el vaivén de las cosas..., el aire, el fuego, el agua, porque es en el movimiento y lo dice la Torah; descifrar, sí, la vida, lo que se ve y se siente al recibirla porque ella no es muda, sí lo somos nosotros cuando nos cerramos a los sentidos, porque está en toda ella las claves del mundo que nos rodea, del universo interior y exterior, de quién tenemos delante de nosotros y en nosotros mismos, lo dicen las dieciocho bendiciones. Viene impresa desde que somos parte de una misma lectura que no es tan diferente de otras. Su uso está comprobado en los lugares donde el ser humano no altera la naturaleza, en todo lo que no ha sido creado por el mismo y estaba así desde los tiempos o siempre fue respetado, conservándose en estado puro o 'salvaje'.

Es como si escuchásemos un bello concierto y al sonar un solo de flauta o violín, se interrumpiese porque alguien alterase el mismo y le diera por toser en ese momento, o se oyese el pitido de un tren o el claxon de un auto distrayendo lo que nos cuenta la música. En otro caso podría ser un aparato de radio a todo volumen con una música estridente sonando en un bosque, el monte y en las altas cumbres donde se respira mejor el aire, donde se disfruta del ambiente natural y de su paisaje, no es lógico que estos aparatos sirvan para entretenerse en un lugar así cuando se evita con ello escuchar el verdadero sonido de la Vida; donde nuestros pulmones se renuevan de aire y estamos mejor que en la ciudad donde respiramos miasmas, pues en la naturaleza se nos brinda el remedio eficaz para mejorar el espíritu escuchando su verdadero concierto.

No hay interferencia en lo que existe antes de ser porque es de consistencia espiritual y estuvo. Por eso la acústica se hace necesaria en su auténtica caja natural de resonancia, con todas las cuerdas vocales u órganos bucales o de fonación que modulan la palabra, perfectos; como si estuviésemos en una gran sala para un evento así, salvo que se tenga un problema relacionado con el órgano del aparato fonador. Por eso, la voz humana , debe permanecer aislada desde el fondo de la garganta para transmitir el sonido, hay que cuidarla cuando es instrumento de belleza para la comunicación, no agrediéndola con el tabaco, el alcohol, rasgándola con un grito innecesario u otros alimentos nocivos, cosa que saben los buenos cantantes, pero también su mala vida les hace cambiar el tono y aún siendo bueno para cierto tipo de música o canto, se hace roto su sonido y hasta puede ser atractivo en su tonalidad por lo extraño, aunque no sea el de inicio perdiendo el propio antes de disfrutar plenamente de lo que ha tenido para sí y para quienes les admiraban.

Este instrumento comunicador aparte del gesto con la mímica corporal, según la pericia de su ejecutante, pero en este caso domina los sonidos que se han educado para dar los tonos precisos, consiguiendo que se embelesen y abstraigan los que le escuchan, es perfecto al fusionarse con lo que ejecuta un instrumento musical, siendo prolongación inteligente en coordinación armónica del sonido que se desea, descifrando una particular escritura con los sonidos que dan a conocer la armonía del lenguaje. La voz humana es tanto como lo es el sonido de la lluvia o del mismo trueno, por ejemplo, porque el planeta Tierra tiene el suyo, está vivo.

*Quien quiera recordar las clases de música puede repasarlas de forma divertida en este enlace:

Mis poemas están hechos a veces de sintagmas o iniciados con fonemas, están hechos a partir de otras palabras que escucho o de otros versos que llevan su música especial y ella me cuenta e inunda los sentidos inspirándome y regalando muchos versos. y escuchándolos, son prolongación que recojo del viento y de la lluvia, del llanto y el gemido, del dolor y la risa; y el crepitar del fuego y el sonido del agua y son como en ondulaciones vibratorias, sonidos que hacen eco con palabras sueltas y frases que escucho. Otros, toman del viento el sonido sobre un mar de hojas que caen o de nubes que se dispersan y deshacen 'silenciosas', como cuando desde un avión veo el tapiz de nubes con infinitas formas y sé lo que acumulan mientras 'duerme'. Todo ello me cuenta cosas y cuando estoy en el campo o medito, mirando el cielo desde mi terraza por un rato, sé cómo siento la voz de la vida y lo que comunica de forma sensorial si deseo estar tranquila y con los ojos cerrados, pero es más frecuente en comunicación con un auténtico entorno natural y en oración interior... Incluso si miro los ojos de la inocencia y los que realmente me miran indistintamente con amor sin temor ninguno. A mi madre le pasaba lo mismo, a mi abuela igual. No es la lectura que hace el sacerdote de una epístola, la que le lleva al sermón posterior si no se a inspirado en su contenido; es que la lectura verdadera de cada cosa sensible de ser escuchada me lleva a la atención y por eso la siento, no cuando sé que nada me dice; por eso ella cuando habla con verdad me cuenta lo que está pasando o ha pasado; no es el órgano del oído el que me regala el sonido siempre un maravilloso sonido o respuesta, porque es más en el conjunto de lo que percibo en lo que siento cuando es verdadero. Cuando nos sentimos bien y estamos sanos en todos los sentidos, hay uno más que acompaña, que no podría describir con palabra por ser tan especial y es el que quiso que se completase en nosotros para que supiésemos más sobre 'la voz' que no todos escuchamos; y puede ser que vibre como las lengüetas de un órgano tubular dependiendo del largo de los tubos, expandiéndose en su caja de resonancia la vibración del aire. (Identifica estos sonidos de instrumentos musicales)Y la voz tiene su razón de ser según la edad de la persona, su contextura física, el sexo, el timbre, etc,pero también en la fonética: articulatoria, acústica y auditiva.

¡Hay más vida en el sonido de la voz en la palabra, porque la música del silencio se siente, es como un masaje al cuerpo humano que los percibe! Percepción. Así que: mírame y sabré qué me cuentas y me dices con tus ojos, el gesto de tus manos o me cantas, incluso sabré lo qué te callas; pero sigue mirándome a los ojos cuando te hablo que aún permaneces en mí, porque tú eres mi sonido... "¡Poesía eres tú!".

¡Mírame, te estoy hablando!




Elisa

4 comentarios:

  1. Mi querida ranita verde, azul, amarilla y blanca; manas color y esperanza en tus escritos. Después de haber leído "No te parecerá extrano" me dejo flotando en la serenidad de mis efluvios sin ganas de bajar al mundo de las tormentas.
    Un besiño y que tu charca siga manando aguas transparentes siempre.

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  2. Decía mi abuela a quien daba sus palabras y estas le eran devueltas con una mirada agradecida: "mis manos en las tuyas y Dios en medio de ellas"...
    Perdón, creo que aún le hacía falta un buen repaso para terminarlo y no me di cuenta que había salido 'a flote' de la charca; algunos matices importantes le faltaban, enlaces que le completan; pero se agradece tu entrada y más porque también eres una profesional de la palabra.

    Un abrazo. Elisa

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  3. las palabras se nos hicieron carne desde que llegamos, desde que nos enderezamos , desde que decidimos bajarnos del árbol
    y nos reinan, nos atormentan, nos endulzan, nos arrebatan

    canta siempre Elisa querida, y nunca dejes de hacerlo, que tu voz resuene y se expanda por sobre la faz de toda vida , pues la poesía se viste de grandeza en tu pluma


    besitos y mil felicidades
    gracias por todas tus huellas, esta semana voy de tiempo corto, muchos tormentos en las rutinas diarias

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  4. LIcha, qué despistada soy, pero en fin las ranas son así, debe ser por el color
    ¡Jajajaj!
    No sé qué decirte, tú me comentas algo hermoso y yo sólo debo decirte que la palabra es el caramelo de los niños tras el cristal o el más rico dulce guardado celosamente en el último estante de la cocina, será por eso que no comemos a nuestras horas, y algunas veces estamos llenas de un buen plato de inspiración ;-)

    Un abrazo poetisa y tocaya querida

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