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domingo, 3 de mayo de 2015

Con la camisa al cuello (que no con el agua...)


Andar con la ocurrencia del revés
teniendo muchas ganas de la risa,
subiéndote hasta el cuello la camisa
y notas la caricia y no la ves.

Las cosas del pensar van de entrevés,
recoges con la trilla alguna brisa,
o llegas con un vuelo a la cornisa
¡y ríes tan feliz... y todo el mes!

¡Ayer sin ir más lejos te sentía
pero hoy me necesito bien atada
y juro que por eso casi vuelo,

pues sopla para rato mi alegría
y subo como hechizo de algún hada,
llevándome por dentro de tu cielo.


La risa con recelo
no puede meditarse pensativa,
si ríes, has de hacerlo a la deriva.


"Ranita"