SEGUIDORES, ¡Gracias por dejarme vuestro presente.

Los pasos en el espejo



Los pasos en el espejo


"La poesía no tiene tiempo, el que la lee la rescata, la hace presente y luego la regresa a su eternidad." De Doménico Cieri Estrada.

Querido Lector, te contaré un cuento de verdad:

Una vez hace unas cuantas décadas, al acostarme, miré un espejo que había frente a mi cama. Desde entonces no quiero saber mucho de ellos, no suelo verme demasiado en los espejos y, si lo hago, es por el día, en la noche o en la penumbra les temo. Era la cuarta vez que me ocurría a lo largo de todos esos años y, por entonces tendría unos treinta y cinco.
Esto que te voy a contar no es un cuento, es solo una parte de muchas ocasiones más como os digo. Por lo tanto este relato es verdadero, puedes rebatirlo, darme esas teorías relacionadas con los espejos, leyendas, cuentos y demás, pero no me valen. Me está prohibido mentir.

Así ocurrió:

Todo parecía normal donde me encontraba. En la semipenumbra de mi habitación medio iluminada por un foco de luz de un patio de vecindad, desde donde llegaba parte de la luz exterior. Me acababa de acostar después de organizar la cocina y, la verdad era que estaba bastante cansada. Mi posición en la cama para nada reflejaba mi imagen en el espejo que colgaba delante de nuestro lecho, tenía que sentarme para ver parte de mi tronco. Mi esposo ya dormía a mi lado lo mismo que una de mis hijas en su cuna, tenía escasos cuatro años por entonces.

 Veía perfectamente frente a mí el espejo con su marco color avellana y no porque se viese bien su solor, sino porque ya lo conocía. Era uno de esos que se colocan por encima de un pequeño comodín de cajones. Fue precisamente algo lo que hizo que lo mirase antes de acomodarme sobre la almohada, al al sentir un cierto sonido de pasos sobre un suelo duro. Entonces me incorporé un poco apoyada sobre los codos para escuchar de dónde procedían. Para mi sorpresa, después de un rato a la escucha llevada por la sorpresa al no poder creer lo que pasaba, pude darme cuenta que el sonido se hacía más evidente y cercano, pero extrañamente procedía del espejo. Era muy claro. Al comienzo se escuchaba lejano e imperceptible, parecía tener 'vida' real, es decir, que alguien caminase dentro del mismo y lo hiciese directamente hacia donde yo podía verle, ¡pero dentro del espejo y su sonido de pasos lo percibía procedente del mismo! Empezaba a sentirme mal ante la repetición del fenómeno del espejo y empecé a sudar sin saber si encender la luz, llamar a mi esposo y despertar a los demás, mis otros tres hijos y mi madre que dormía en la salita... ¡pero cómo iba a hacer tal cosa! - me decía.  Sentir que lo hacía cada vez más cerca me inquietó bastante, hasta hacerme una pregunta: ¿quién era el/la que se dirigía al mismo lugar que ocupaba ese marco, quién podría venir a atravesar el azogue que cubría el cristal del mismo? Un sonido así de pasos es muy conocido, no nos podemos confundir y los percibía muy claro. ¿Pero cómo armar ruido a esa hora de la noche y que se burlaran de mí, despertando hasta a los mismos vecinos?... También pensaba en mi cansancio y la molestia que se me había presentado sin desearla.


Tragué saliva pensando que era cosa de mis oídos... ¡ No, no era así, el sonido o los pasos venían desde dentro del espejo! Sólo escuchaba las pisadas retumbando cada vez más cerca... Cerré los ojos, me pellizqué, toque lo que tenía alrededor, escuchaba la respiración de los que dormían cerca, todo,  para ver si de verdad lo que me estaba sucediendo o  tenía una pesadilla. Al volver abrir los ojos y mirar hacia el espejo, me di cuenta que se reflejaba un largo pasillo cuyo fondo era interinable. Se me figuró en la mente que quien venía era la muerte... o así era "la Eternidad".  Ignoró por qué pensé en ese momento tal cosa, pero creo que no lo ignoraba del todo, no sé si me entendéis. Recordé que algunos escritores hablaban de ello, ese "camino a la eternidad que nos espera a todos, como un largo pasillo , que seguramente conocemos o lo recordemos y que no se nos olvida, tanto a la ida como a la venida debemos pasar por ello"-, "Parece que no tiene fin, sólo hay una pausa a la que se llama Vida y es nuestra oportunidad de cambio..."

 ¿Pero para qué es esa oportunidad?, tal como lo había leído -me preguntaba.  Entonces, al escuchar de nuevo los pasos, caí en cuenta que... era yo quien me dirigía por el mismo, ¡era yo misma la que me había ido y volvía...! No sabría explicarlo, pues el sonido de mis pasos se alejaba de nuevo cada vez más y más... allá... ¡Pero era yo misma quien miraba y lo escuchaba desde mi posición en la cama, ligeramente incorporada sobre los codos encima de la almohada sin dejar de mirar ese largo paseo que no alcazaba a ver su fondo.

Sorprendida ante lo que percibía estando consciente, como también sabía que no estaba sola en ese lecho, no quise despertar a mi esposo y aguanté. Tenía que controlar el terror que ejercía mi decisión de irme para siempre sin dejar rastro o volver a su lado. Seguro que no hubiese escuchado nada y hubiese pasado un mal rato si no me encuentra al siguiente día, -pensaba.  Conocía el camino y sabía lo que hacía. La duda me hacía volver sobre mis pasos. Entonces, me acomodé un poco mejor para seguir a la escucha, ¡para qué llamarlo!,  -me dije-... Me  hubiese dicho que estaba soñando y talvez hubiese perdido de ver lo que me estaba pasando en ese momento. Pues no era una pesadilla ni tampoco un sueño.

Seguí con todos los sentidos puestos en mi entorno y en el espejo. La visión y el sonido me levantaban la curiosidad pero no me asustaban en ese momento.

Y, ocurrió algo diferente al desaparecer el sonido de los pasos que iban hacia ese fondo interminable. Me pregunté conscientemente: ¿o, acaso, mengua el sonido en lo que aparentemente a mi percepción llega desde ese fondo del espejo, como de pasos alejándose?  ¿Seré yo misma la que los produce con mi mente? Parecía que iban... que estaban muy lejos y apenas se sentían... Pero de un momento a otro volvían en sentido contrario y de nuevo los escuchaba de vuelta, cada vez más claras y sonoras sus pisadas, cada vez más cerca sobre una superficie dura que dejaba sentir los tacones del calzado uno a uno, como si fuese el suelo de cristal. Además sentía que llevaban seguridad y firmeza en cada paso.

Miré instintivamente el reloj y pude ver que eran las 02:15 a.m. Notaba los pasos de vuelta, venían al contrario, es decir, hacia mí. Llegaban sin parar directos hacia el mismo marco del espejo y el camino era de luz pero no se veía ninguna figura... Ya no era en penumbra. No era la luz del exterior la que se reflejaba en el espejo porque observé que no le daba ningún rayo directo proveniente del la calle, pero no se veía ninguna presencia que los generara dentro del mismo espejo. Sin embargo sabía..., ¡que era yo misma la que me alejaba y volvía de nuevo! Entonces fue cuando me entró un poco de pánico al pensar en el resultado y no pude resistir, porque la espera era tensa, difícil, imposible de aguantar más... No era capaz de esperar lo que podría suceder en cualquier instante y pensé: ¡No, no, ahora no es el momento de marcharme por favor, puedo pero no debo porque mis huellas físicas serían absorbidas definitivamente tras el espejo y ya nunca volvería...! ... ¿Pero cómo es posible que venga yo misma a por mí? - Me pregunté más asustada y temblando.
...

Aún fui valiente y esperé unos segundos al escuchar que los pasos se detuvieron, como si intentara abrir 'una puerta' a pesar de seguir viendo el fondo iluminado, pero lo que fuese, yo u otro ser, ¡venía hacia mí!... Sentí que se movía un cierre y que estaba a punto de abrirse. Era el típico sonido de un pomo que gira o una manilla que se baja... ¡Y yo seguía mirando el espejo por unos segundos más. Estaba angustiada y a punto de paralizarme del terror.  pero no pude más, era imposible aguantar lo que pudo suceder. de haber seguido con los ojos abiertos sin parpadear un sólo instante... ¡Lo sabía, era cosa de parpadear!... Así que lo hice y cerré los ojos instintivamente pues estaba segura que era mi mirada la que proyectaba la visión, y el resto de lo que percibía.  Di un grito de angustia despertando a mi pareja y a la criatura que dormía en su cuna. Después de ello no pude reprimir el llanto.
 ¿Quién podría creerme lo que me había ocurrido? Lo justifiqué diciendo que había tenido una pesadilla.
...

¿Sabes lo que había pedido, Lector? Eso que tú y yo, más o menos, deseamos cuando las cosas no nos salen bien y queremos terminar de una vez con los problemas. Aprendí una lección nueva. Desde ese entonces aprendí a valorar mucho más lo que tenía a mi lado, como lo que valía la pena no decidir tan pronto... Mi vuelta al más allá. Estoy segura que no hubiese dejado huellas de mi marcha. Porque es posible que nosotros mismos planifiquemos nuestro paso por el mundo, pues somos energía útil que se entretiene con un sueño llamado Vida. La pausa que nos invita a seguir escribiendo nuestra historia.
Pero esto relato real puede que sea un cuento que te he contado hace un momento... No puede ser verdad, incluso para mí que he pasado un mal rato cuando sucedió... ¿O, acaso lo idee?


*Querido Lector. Me llaman "la ranita azul". Dicen que "soy mágica". Yo digo que 'la magia' es un estado hinóptico muy necesario a los seres humanos, es ilusión, ayuda a sentirse feliz por ratos. La mía vino conmigo, es mi problema por momentos pero me regala otros buenos para aprender de la vida real. Lo que te he contado fue así de cierto. Pero prefiero que se quede como un cuento.

Ya sé que hay muchas leyendas sobre espejos, empezando por el del cuento de: "Alicia en el País de las Maravillas", pero este es una parte de las mías. ¿Sabes? Si mantengo los ojos abiertos delante del espejo no estaría contándote lo ocurrido. ¿Quién es el valiente que contradice su presente? Sobrevivir a todo lo que no es de nuestro agrado, es siempre parte de nuestra entereza, tesón o valentía, porque vivir en este mundo es cosa de valientes. La obra personal si no es la correcta o no se está contento con ella, necesita a diario el cincel, quitar aquí y allá...modificándola para conseguir algo aceptable y yo, lo hago dando amor. ¡Ah, me cuesta llevar calzado de tacón sobre una superficie dura! Y, la vida propia, es como un trabajo artesano que dura la de cada uno en su paso por el mundo, así que merece la pena conseguir hacer con ella un buen acabado final, que se refleje en 'su espejo'. Un beso y gracias por leerme.



Australia Elisa Lattke Valencia
Publ/3/2009

* Los sueños son deseos sin tiempo, el que los quiera no los rescata más que en el  propio que  corresponde, porque están hechos de eternidad. Ellos nos serán devueltos cuando los penetramos de nuevo, siempre que queramos, así que ten buenos pensamientos y buenos deseos para tus semejantes, es es mucho más feliz en cada vuelta a la Vida y ganaremos en conocimiento que nos será precisos en ese momento personal en que todo se resuelve antes de volver. Cada fenómeno extraño tiene una explicación. ("Ranita Azul")

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Gracias por tu visita.
Cualquier comentario que hagas aquí, se valora y ayuda a mejorar el contenido del blog, sobre todo al buen uso de la Lengua.
Puedes escribir a mi correo personal: auslava@yahoo.es