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martes, 25 de agosto de 2009

Por el camino

*No pesa la mochila del sembrador, sólo pesa repetir el tiempo si no germinan sus semillas.* Feb 21, 2009 11:20

(Elisa en: "Salambó"- Año de Esperanzas- Poemas.)

La lluvia de las estrellas me ha bendecido. Vengo de contemplar la magnitud del tiempo con la convicción de lo que arde en mi pecho, vencido y enjaulado sigue mi corazón prisionero, con palabras que aún retumban en el firmamento de los cielos...

¡AMOR!

Porque, antes de existir este supuesto ‘sino’, su gloria era y estaba, y mi bautisterio fue de estrellas en agua de los océanos. Soy más espíritu que carne ilusa dentro de mí representado, la trilogía de la semilla del primer amor cristiano. Dos sueños en uno para un espíritu cautivado ayer y hoy por el polvo para ser ceniza y parte misma de este cosmos mío.

¡Siento que hay algo dentro que es más fuerte que lo conocido; más fuerte que todo lo apreciado y amado, más fuerte que todo lo que es seguro en esta vida... y, más que nuestro destino, tuyo y mío! Algo que impulsa hasta un corazón de piedra a confundir su olvido y de qué estuvo hecha para tropezar el hombre en ella...

¡Paradoja!

No, no nos hemos visto ni escuchado frente a frente, aún no, porque no me detuve ante tus ojos más del tiempo preciso y aconsejable por mis verdaderos sentidos, que sólo albergaban un amor fuera del tiempo de los hombres, pero tu voz sí la he sentido y tu tacto, ello me alimenta; pero sabemos que no es un sonido sino un grito intuido. Y aunque la sed y el cansancio nos domine, la parte eterna de mi ser siempre me sigue para sentirte dueña de mí en todo momento, Alma.

¡Malintencionado es el necio que no sabe darse cuenta!

Hoy, no estabas en mi cielo, no te veía, pero estabas allí esperando. Y tu voz fue fuente salada para la mía. Me voy e iré con tus sonidos que sólo escuchan aquellos que atrapan su estrella; porque me impregné de latidos y te dejé los míos. Me ha bautizado una mirada interior y me has sentido y no solamente por leerme y darme fiel copia de lo que deseas transmitirme.
¡Bendito seas Ser, que me sostiene! ¡Sé que Dios ni a ti y a mí nos ha abandonado! Cada situación lleva su recorrido y por supuesto que el cuerpo es el gran sacrificio. Estás acostumbrada y sé cómo te sientes... ¡Cómo no lo voy a saber si dejarlos es desprendimiento de Amor por el más grande.

“¡Levántate!” Que no es el mundo un sino y sí, un corazón que te lo pide. Debemos seguir sembrando los caminos.

Yo soy peregrino aquí. Nada de esto me pertenece. Sigo caminando porque hay otra cosa, otro lugar donde quisiera estar... "(...) Donde estuvimos. Necesitamos un descanso, nos lo merecemos. Sigamos aprendiendo para que la llama de la Vida no se apague en el Universo.

Elisa en: "Salambó".
 ("Salambó" es sólo un personaje para mi inspiración, es el nombre de una diosa Cananea.)

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Comentarios personales respecto a esta prosa poética


La experiencia del Sembrador:

En la parábola de "El Sembrador" está la relación que hay en esas siembras que pone como ejemplo. Nuestro campo interior es igual de próspero y fértil si lo hemos sembrado a lo largo de la vida. Pero lo descuidamos a menudo. Nos dejamos la semilla germinando, porque es nuestro. Nos sentamos a su lado a mirar otros cultivos más prósperos, seguros y hasta floreados que interpretamos como mejores y bellos, y lo son; pero resulta que el nuestro se llena de yerbas insanas si no ponemos atención, porque al vecino le dio por utilizar toda la tecnología para tenerlo superior y, nosotros fieles a nuestro antiguo arado de bueyes, nos cansamos y nos detenemos a mirar lo bien que lo hace. De la vida hay que tomar lo que está más a mano y es puro, auténtico, lo que tenemos a mano si no hay otra cosa pero es nuestro y prospera si lo regamos y le damos afectos. Esa será nuestra experiencia si lo hacemos con paciencia y amor, ya sea con tecnología moderna o sin ella. 

Este relato nació de esos momentos en que miraba un campo castellano bellísimo y bien cultivado, limpio y prometedor. A su lado había otro, en frente, cuyo agricultor intentaba hacerlo lo mejor posible con viejos artilugios y en solitario. Me encontraba sentada en el suelo sobre los terrones que dejaba el arado del pobre, allí en el barbecho, bajo la única sombra del único fresno al que le habían perdonado la vida, para poder dejar allí los aperos o, descansar y tomar algo de vez cuando su labriego. A mi lado estaba un saco de semillas esperando. Yo miraba ambas partes y pensaba en mí... En las diferencias que tiene la vida  en cada ser humano y en ambas experiencias, luego miraba el sol de la tarde irse hacia el horizonte imparable, entre bellísimos celajes de  nubes multicolores. Pensé: Yo, el sol..., mi vida; el labriego, su buey, las semillas y el tiempo. Un cuadro en un presente donde también el horizonte se apagaría con el último sol de la tarde.


 Saqué mi cuaderno y garrapateé lo más esencial de lo que veía. Necesitaba que Dios me regalara un estímulo desde mi interior y esto fue lo que salió. La honesta prosa llena de empuje y de alegría. Mi hijas, filólogas lo comentaron en su momento también, quizá ni se acuerden de ello cuando yo no esté, pero sí al leer esta prosa de nuevo. Querían saber si no había mirado otros textos, otras realidades que me pudieran dar tan hermosos resultados. Mis lágrimas cayeron y me quedé callada. Sinceramente me dolía y pedí consejo a mi alma, ella era  en cierta forma la culpable de todo lo que hago y quise dejar de escribir. Sin embargo, ellas, mis hijas, como especialistas en Lengua y literatura, esa misma tarde me abrazaron. Siempre les consulto muy poco porque saben de mis alcances naturales o intuitivos y, a veces me dicen: “¡Me asustas mamá cuando no estás en ti y parece que te has marchado!” -Me dijo la menor- 


A mí me duele el mundo y más cuando injustamente me hacen daño, cuando me duele me da por escribir,  así es la única salida que tengo. ¡Esa preocupación de mis hijas, indudablemente, era también un campo que yo había sembrado en su corazón! Habían mirado mucho a los vecinos en los alrededores (…).



Hoy medito cuando leo estos escritos que voy armando  para mí blog y me digo: ¡Gracias, Señor, por alguna razón estabas ahí para que yo te sintiera y conociera en el mundo, con una reflexión más precisa, cuando algo en la vida me preocupaba. Así es todo, muy lógico y sencillo, no tiene más importancia que lo que nos depara conocer nuestra Alma y dialogar con ella. Su buena compañía hace que sea ‘iluminación’ y, como parte del espíritu Único, ella estaba antes de ser una en cada ser que la lleva. Nosotros. Sembrar es crecer y cosechar es saber qué somos campos y aún sin metodología sofisticada para cultivarlos, ellos pueden darnos mucha belleza si sabemos estar más tiempo dentro.

La verdadera inspiración es un reflejo del alma de cada ser que la conquista.(alattkeva-08)



Elisa.


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*Tengo sed... y filtro mis palabras para bebérmelas en silencio.(AlattkeVa-08)

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