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martes, 13 de octubre de 2009

Ella es como un libro o, ¿una bella incongruencia?

[b]Sentir que dentro de nosotros hay algún lugar para alojarnos, es no sentirnos aislados y sí en paz con nosotros mismos; para recogernos cuando llegue el tiempo de volver. Pero es bueno sentirse bien dentro de un corazón ajeno, mientras tengamos necesidad de ser amados amando. (Elisa en: "D. Anselmo")[/b]




La vida es como un libro, ese pesado y extraño libro que nunca leemos del todo “por falta de más tiempo”. A veces sólo pasamos páginas entretenidos con las imágenes.

Algunas vidas son como La Biblia que antes de leerla se la besa. Para algunos, la propia vida es un gran libro de cuentos bajo el brazo; siempre habrá un nieto a quien contarle el cuento… ¡”Batallitas”! También ella, puede ser aquella ‘novela rosa’ que siempre nos cuenta la fascinante y deliciosa vida ajena. Novela de amor nunca leída, pues tuvimos bastante con la nuestra.

Hay vidas repetidas en las otras, dentro de otras y fuera de otras; pero también nos casamos con las de los demás, viviendo las ajenas. La hay como de comedia o melodrama. Y siguen existiendo vidas de tragedia no tan clásica... Hay quien se toma la vida como una parodia añadiendo sufrimiento con culpas detalladas, convirtiéndolas en sátiras. Hay vidas de guiñol permanente. Y, la propia, tiene ese dulce sabor que se termina cuando apenas nos sentábamos a verla. Es como un cuento contado por nosotros que nos vamos creyendo a medida que pasamos páginas. La vivimos, lloramos, nos reímos también con lo que nos pasa, pero menos; y sin darnos ni cuenta llegamos a su epílogo… quedándonos dormidos, quietos, vacíos, sin alma… ¡Dejamos de pertenecer al libro de La Vida! Entonces, nuestros familiares saben que ya se la contamos… y cerramos nuestro el libro o, ...nos lo cierran para que los ojos descansen, porque hemos dejado de leerla y añadirle más páginas.


Tenemos vidas de anaquel y escaparate. Las hay de sainete donde se apilan todas las vivencias, como las hay igualmente en “obras ejemplares”… Aunque sean ejemplo de su obra. Algunas, no hay que tomarlas de ejemplo. Hay tantos libros de vida como páginas rotas, algunos han perdido su cubierta y… se enseñan desnudos por sus páginas escritas, deslomadas y gastadas nos hablan por si mismas y, no siendo incongruentes y sí coherentes con su realidad, se piensa o se opina que son inadecuadas, complejas e inoportunas en su redundancia habitual... ¡Pues, molestan! Son las verdaderas.

Si no sabemos decir nada, mejor debemos callarnos. La verdad siempre inquieta y es mejor 'cerrar el libro', el nuestro para ser feliz. (...) Mejor una vida triste, buena o mala, que un buen libro escrito por otros, al menos se ha vivido y se tiene vida acumulada y no una vida de ficción o fantasía.

Hay vidas como libros que llevan dentro alguna lágrima, ella se ha secado en sus páginas al cerrarse... Contenidos sin título, historias que le faltaban. Las hay también que puede ser de mentirijillas, inventadas, copiadas, imitadas y de plagio; las hay repetidas (...) y cansinas.

Y, para quien no nos conoce suficientemente, nos duele muchas veces por ser una trilogía: "Yo en ti, soy otra vida y más ". Podríamos ser textos de realidades ajenas que colamos en las propias páginas, sedientas talvez de ilusiones, deseosas de relleno y nos lo creemos. ¿Pero para qué en la realidad de la nuestra? Tal vez si utilizamos la fantasía para escribir historias ajenas y desconocidas, documentadas e inventadas. Después de un tiempo cuando volvemos a abrir esos libros no sabemos si es nuestra vida, la propia o la ajena, la verdadera o la nuestra... ¡Nos haremos un lío! ¿Cómo explicar falsedades? ¿cómo queda nuestra verdadera vida? ¿A tanto podemos llegar por hacernos notar en la Vida? -¿Será verdad que podemos ser tan ciegos?

Describiendo tantas intenciones, pretendiendo que somos verdaderos nos olvidamos de ser lo que ya somos... ¿Para qué perder un texto en el contexto, soñaremos? Quizá, somos unos locos lechuguinos, imbéciles, petulantes y pazguatos, cargando vidas de leyenda, rumores de amores y locuras imposibles.

¡Qué lindo! Deberíamos ser para las llamas sin ninguna señal entre las páginas, perdiendo la lectura por completo, porque más de una vida es como un libro abierto, esqueleto; que pensó que estaba vivo, cuando sólo era un sueño, un reflejo, una bella necesidad de sentirse que lo era, cuerpo vivo e historia verdadera. Eso mismo: ¡como un incongruente disparate!

La vida hoy, este sábado de cualquier tarde de inicio de un mes de febrero, precisamente, me ha hecho que llore. He sentido su incomprensión en otra vida que respetaba y quería, cuando dije la verdad de lo que sentía por otra (¿Por otra?... ¡Qué lío, si creí por un momento que era la misma, la mía, eso le molesto!) Sí, le di mi opinión y el por qué evitaba tener desamor y sí amor, a quienes pueden arrancar una hoja de mi libro. El mío. Sin embargo hay incongruencias reales cuando no nos gusta lo que escuchamos y, la vida es muy seria cuando es coherente con lo contrario, tolerante y flexible. Silenciosa o callada ante ciertas cosas que, entendiéndolas, se prefiere que las expliquen directamente y no obrar especulativamente ajando las páginas del libro ajeno y propio... La vida propia es más que un ingrato error en toda ella.

Concluiré este final que se había interrumpido mientras escribía con ese reproche que me dejaron: “Incongruente". El que añadiré al título por decir la verdad de como pienso, respecto a cómo me siento y debo ser para los quiero. No importa si no se me entiende. Dura es a veces la semana cuando llega a algún día de un mes y una tarde cualquiera, que no quisiéramos recordar.

Hay que pasarlo bien y reír cuando se puede, hace tiempo que no lo hago y se lo digo a esa persona que, entre tantas, igualmente quiero. Total, en algún momento dejaremos de hacerlo... ¡Si no nos ‘leen’ entre líneas en presente verdadero, ellos se pierden haber aprendido una lección más de vida!… Sólo se leen mientras nos leen. Es que a veces, es cruel el lector, infiel por ser inaguantable algún párrafo del libro personal de nuestra vida. No toleramos las otras o no encajamos ciertas realidades. Puede que dulcemente soberbio sea quien nos lee y nos debe releer para entendernos. No podemos pedir más. Porque más de una vez nuestro yo, es irónico exteriorizando emociones públicamente, pero es mejor las que no se dicen ni se escriben; y sí las decimos es a nosotros mismos, porque menos daño hacemos.

Hay que tomar en cuenta que, le servimos a un tiempo de pasacalle que se nos va acurrucando en el olvido, que nos deja atrás… Al menos el mío. Entonces, tal vez, nos miraran con su desdén o con cariño comprensivo, aquellos que nos juzgan sin mirarnos a los ojos escondidos en su disfraz, porque temen saberse incomprendidos o es la única forma de sentirse seguros. Y es que, amigos, somos parte de la vida que escribimos y, más de una vez quienes escribimos nunca la ejercemos tal cual la soñamos, y sí por los renglones la vivimos porque sólo así, si la contamos y es nuestra vida, nadie nos calificará de ser copiones. Hay libros con bellos contenidos dormidos y cerrados para siempre, como prohibidos o apócrifos, que van quedando en sus textos quietecitos, deslomados de ilusión, censurados y en olvido, marcados por ‘sus disparates’ pueden servir de fábula o pobres y tristes vidas convertidas en epílogo. Las anulan.


No olvidemos que: La vida, amigos míos, la propia, cuando apenas la leemos... se nos queda dormida entre las páginas.





Elisa Lattke

Enero-09[/b]



(De mi Álbum: Lecciones de Vida)

*Para conocerse meditamos sobre lo que aprendemos con la experiencia, ella nos lleva a sentir en la propia carne el dolor y el amor; pero observando resultados propios y ajenos, sabemos de qué fortaleza espiritual y física se nos ha dotado. (alattkeva-09)

"Valoración Organísmica e Incongruencia, según Carl Rogers.



A continuación, presentaremos un cuadro comparativo (DiCaprio,1985,p. 343), en donde se muestran algunas de las características de los yo integrales y de los incongruentes, con la finalidad de un entendimiento más cabal sobre la incongruencia:



Yo integral-----------------------------------Yo incongruente

Autoconocedor------------------------------Fuera de contacto con el yo

Firme sentido de identidad.----------------Falta sentido de la identidad

Creativo. ------------------------------------Espontáneo.Libre de restricciones Impulsos frustrados

Abierto a la experiencia--------------------Emociones negativas

Evita las apariencias.-----------------------Se aleja de la introyección. Estructura propia distorsionada

Completa salida de potenciales------------Comportamiento antisocial

Confía en su organismo.--------------------Apreciación irreal de potenciales


Vivencia existencial

Para superar la incongruencia o no caer en ella, y alcanzar una personalidad y vida ideales, Rogers propone como clave el descubrimiento del yo real, en base al conocimiento de experiencias sensitivas y viscerales; ya que este conocimiento le permite a un individuo saber qué ocurre en su entorno y en sí mismos; un alejamiento de apariencias y obligaciones, evitando cualquier situación que no sea consistente con su yo real; participar en la experiencia, ya sea interna o externa; seguir los caminos que se sienten bien; ser auténtico, real y genuino; confiar en nuestro organismo (valoración organísmica), sentimientos, intuiciones, emociones y motivos; actuar sin demasiadas represiones. (DiCaprio,1985,p. 335-339)

"La persona que está abierta a todas sus experiencias puede considerar todos los componentes porque al menos están disponibles". (DiCaprio,1985,p. 339)"

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