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domingo, 12 de junio de 2011

Lo diferente...


Mi sexo tiembla ante las estrellas
y se derrama en exhalaciones de presagios;
me atrevo a decir lo que se siente
como abrir el contenido de una semilla... 
No florece en vano la propia existencia sin motivos,
porque puedes sentir como succionas las ubres de la Osa Mayor.

Besaré el estrecho lugar de un pensamiento único
siendo de su sollozo, gozo
y de su emoción, el triángulo sagrado.
Palpita aún la vida por algún lado
y no es que sólo sea de un oleaje acostumbrando a las palabras;
porque da lúbricos los versos que rugen dentro al sentimiento 
como un océano en el vértigo de las alturas.

Sensibles somos al beso trasnochado de la luna.
Conozco el hastío caminando de espaldas mientras vuelves al origen;
comprometido, pero sabedor de su paso por la caverna del yo
con su tenobrosa regidez de miedo,
si he depositado mi sino para sobrecogerme en mi galaxia interior,
allí donde se palpita abrasado sin abrazos.

No es mucho sentir lo que se siente
pero me acostumbré al manjar de los dioses terrenos
y me asquea la incesante cascada de las sombras,
pasando en la ausencia del sueño por mi lado.

Lo diferente..., 
bien pudiese ser del río en la corriente del verbo
transitando otro espacio al que me inclino,
atravesando los mares,
poseyendo su fuerza, 
anidando en el seno abisal de una lujuria que hice mía
pero preñando con su fuego mi vida
haciendo de ella poesía.

Pero en este lugar de antojos donde la orilla se hace vientre del ser,
lo diferente..., siempre es un crisol encendido 
evitando quemarnos con sus chispas 
en lo que origina un pensamiento único,
siempre y cuando que se le vean los muslos a las auroras.

¡En medio de mí, hoy, hay un estallido de sueños!
No sé qué habrá mañana si no hay un brillo por mi charca...
Quizá el crisol que  se encarga de fundir la vida
lo hace con la muerte. 
Pero recordadme que sólo fui una galaxia expandiéndose
en este lado amargo y dulce de la existencia;
tal vez sin ambiciones, incrédula y muchas veces fatua,
pero enamorada del Amor; 
fui como una emoción fugaz hecha de hilachados versos
jugando entretenida en el camino ...

¡No pude ver más allá, tampoco ir...
-¡Decidme qué había!
Aunque  supe reconocer las raíces de mi oculto universo
también supe que no se viene porque sí,
tampoco se vive en vano en cada vuelta.


Elisa

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