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sábado, 29 de diciembre de 2012

La perpetuidad es surrealista


Hoy es un día pero no tanto como otro cualquiera, es un día más, sí, pero para mí tiene otro significado especial. Os diré:

Con el tiempo sabemos que todo cuanto es, ya siempre ha sido; que nuestra imagen es rural y de tierra adentro como el mismo barro; que desde el césped que pisamos recibimos lecciones para crecer en ideas. Que el rocío alimenta a los brotes de pensamientos, tantos como los girasoles y los trigales en busca del "astro rey"; que todo está unido en la brisa y, si nos fijamos, podemos intuir el exceso de los árboles y su nerviosismo por vestir su desnudez en primavera; y cómo en ellos como en nosotros, aumenta la ansiedad por la estación mágica.

Creemos y sabemos infinidad de cosas y si no es así nos las figuramos sin tener aún experiencia de todo lo que hay, lo que puede ocurrir y nos espera en 'el sorteo universal'... Pero sabemos que todo, absolutamente todo será una mirada al contrario desde el lado donde miramos 'los espejos'. Como niños boquiabiertos ante lo que nos sorprende, damos por imposible que el tiempo lo cambie todo y se haga el milagro como deseamos. Sólo cabe llorar o esperar a que suceda aunque no lo hayamos pedido... Es ineludible. Si lo rechazamos por injusto lo que nos pueda suceder, sucederá, pasará, porque es la ley de "los llamados y escogidos". (Y no me refiero a la muerte).
...

Hasta somos capaces de pensar que somos invencibles, -¿porqué no?- que poseemos la verdad, que sabemos, que con la luz apagada por no encender el farolillo interior podemos ir muy marchosos por la vida sin tacones o con ellos y,  sin tropezar nunca y abriéndonos paso a tumbos o codazos la cuestión es pasarlo bien y llegar. Sin pensar que caemos con la misma agilidad que nos levantamos pero sin encender ninguna de las luces reales que tenemos dentro, porque la oscuridad interior es relativa si hay poca fe, la otra siempre encandila pero es la que más gusta hasta que tropezamos con su Verdad no era la que esperábamos.

Sólo para entonces nos da por hablar con Dios y le demandamos las cosa que son y aquéllas que ya no están; sentimos que algo se anuda por dentro y las venas se nos hacen alambres de púas sobre la carne viva, el recuerdo cuenta y enseña agitando el alma y todos los pronombres personales se enfrentan al nominativo: Yo': ¿Por qué a mí y no a los demás?... ¡Lo primero que se piensa!
¡Ah, por fin descubres que los siglos han dejado cicatrices y el alma nos cuenta su historia en la oscuridad inconsolable de algún sueño más, sin haber aprendido del todo las lecciones!

No es fácil la vida pero os aseguro que menos aquí en mi charca mental, cuando salto al agua y está congelada, pero es lo que hay. Es invierno y hago fogatas con mis ideas mientras los duendes se calientan alrededor, pero siempre hay rosas en mi corazón para quien me sabe que no la abandonaré aunque sea con el pensamiento.



Ranita


2 comentarios:

  1. Pues deja que los duendes sigan saltando sobre las fogatas con tus ideas. Seguro que descongelarán la charca, Elisa.
    Un abrazo y feliz fin de semana.

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  2. Ranita; sigue nadando en esa charca de aguas templadas, donde el placer se intuye al imaginar poder flotar en la constancia de amar y estar. Sigue amiga, sigue nadando en la charca más grande de la ilusión.
    Mi cariño,
    Rosa María Milleiro

    Feliz Navida y Año

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