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lunes, 10 de junio de 2013

¿Qué hay en la escudilla?


Llevamos siempre algo que nos inquieta dentro y que nos hace falta, que no se completa, que no se suma a lo deseado para llenarnos de felicidad. Sabemos que es parte de un vacío que no termina por llenar nuestro corazón del todo.
No hay excepciones. No es cuestión de estudios superiores o lo contrario o que se trate de gente vulgar o refinada. Millones de seres arrastran los mismos males que se enquistan en esta sociedad deshumanizada que sabe que muere sin cumplir muchos de sus deseos a lo largo de su existencia, aunque luchen por ellos y se mantengan al tanto de sus preocupaciones para hallar una oportunidad como desean.

Hay tanto jóvenes con buena formación  como los de mediana edad que no se han estrenado en un trabajo a la altura de sus conocimientos o, si ya lo han hecho, deben aceptar lo que no pueden despreciar cuando hace falta sobrevivir a pesar de haber soñado con ejercer lo que con tanto sacrificio consiguieron terminar. Incluso los que están en edad de jubilación, aún  sienten la responsabilidad de encausar sus vidas y estar a gusto con lo que hacen o emprenden. Escritores, poetas y gran cantidad de seres humanos de todas las profesiones y formas  de pensar padecen del mismo mal; pero normalmente es gente que en el fondo es sensata, buena, honesta, trabajadora y moralmente sana que nunca se atreverían a salirse de unas normas de convivencia o ir en contra de los valores para alcanzar lo que desean; gente más bien sensible y vulnerable es la que más padece de insatisfacción y lo hace en silencio, sin acertar a entender su infelicidad pero se refugian en cosas creativas o útiles que de alguna forma llenan sus vidas, aunque no de la forma que soñaron que fuese.
Todos los que digo, entre los que me hallo, padecen lo mismo y por eso dan muchas vueltas a las cosas para tener elementos de satisfacción personal juiciosos o sensatos y sentirse seguros y equilibrados, pero no se llega del todo a llenar tanto vacío que se siente y este es un problema del que nunca se habla o tampoco se consulta a los especialistas, sinceramente porque todas estas personas tienen los suficientes recursos morales y culturales para defenderse en medio del caos que significa estar en contra de lo que les ha llenado aún y se mantienen en ese esfuerzo de adaptación constantemente; en el fondo no deja de ser 'un desequilibrio' dentro de lo aparentemente normal; cuando sabes que tienes todo a favor y, nunca estás contento del todo, a pesar de lo que se hace a favor para compensar miles de momentos, persiste la inseguridad ante el resto de los seres con los que necesitan identificarse lanzando de alguna manera un palo al agua, para ver cómo pueden asirse otros a los que les llega 'el mensaje' pero no tanto a ellos mismos que se lo tienen que creer para poder pensar que sí es bueno y provechoso tal como piensan, que hay una fuerza interior que les ayuda igualmente intentando canalizarse para favorecer en ambos casos, tanto al que la busca como al que la encuentra a través de sus mensajes; comprobando que son buenos y positivos para otros o favorecen otros estados del alma ajena, no así ayudan a quien lanza el mensaje. Me pregunto: ¿Cuál en realidad es el problema?
No tener una vida tranquila y segura tal como se había forjado puede ser parte del mismo escollo que no beneficia o, la falta de un ambiente idóneo donde resolverse sin impedimentos  que eviten la dedicación a una tarea o labor deseada, necesitad quizá de un lugar de retiro, un sitio 'conventual' alejada del mundano ruido e incluso de la familia por periodos necesarios para poder desarrollar esos conocimientos naturales o canalizaciones de esa corriente especial que sí llenaría la vida de forma correcta.
Tal vez la falta de apoyo moral o el desdén por creer que es una labor 'ociosa' que no remunera economía real y sí gastos o irresponsabilidad con otra tarea de más dedicación a la familia, que es la que se cree conveniente o adecuada. También la falta de salud, trabajo o medios económicos o un hogar idóneo para desarrollar ese cometido; la falta de amor, el cansancio por los años, todo puede ser parte en otros de frenos en otros casos que origina el problema y se hace latente el choque ante los que piensan de otra forma, no hallando ningún aliciente que colabore con esos sueños; pero hay siempre alguna razón que los complica, tengan o no todo lo que digo a favor. Aí que no es tare fácil cuando se choca con otra forma de pensar y ver la vida. Siempre hay algo que no se completa, que no se satisface y a cierta edad es más que preocupante no hallar el hueco de la ficha en el puzle de la realidad.
Pues no conseguir salir del cascarón de la propia desconfianza puede entorpecer la existencia y marcar el destino de otra forma, aunque se esté cubierto de todo lo que puede dar 'felicidad' y así lo crean u  opinen otro, pasa y está pasando a millones de seres que seguramente con la mitad o menos de los que no se encuentran a gusto, otros tantos millones sí lo serían o se resolverían mejor. Inquieta y es injusto no saber resolverse en orden y comprensión dentro de la realidad familiar por un bien común, pues alguna actitud egoísta no puede hacer otra cosa que ampliar el vacío o hallar disculpas donde no existe una visión más amplia de los inconvenientes que evitan la queja.
Sorprende que para crecer libres de ese dolor extraño que entorpece una realidad del día a día, se tenga que buscar un punto de partida diferente al que se creía haber encontrado con una buena formación, trabajo, amigos, familia, matrimonio o una pareja sentimental, hijos o vivir en solitario; hasta una vida sexual satisfactoria y éxito en la labor que se desarrolla. Siempre hay algo que no deja ver un horizonte despejado una vida más ajustada a lo deseado o esperada a lo que se ha soñado a pesar de saber de los caminos materiales y espirituales que pueden llenarse con lo que se lleva dentro;  refugios necesarios para trascender con el alma o conformar lo que ya obviamente se conoce como cierto o bueno para la existencia, sobre el equilibrio psíquico y físico, que no sé por qué se buscan constantemente sin que den esa seguridad deseada si se trata de lo que se andaba buscando, cuando se sabe que es útil; pues depende de una actitud del alma en equilibrio con el propio cuerpo en el que se aloja. Es como si ambas fuerzas rotaran de diferente forma sobre su eje corazón, descompasadas.
En otros casos, resulta evidente que quienes más se inclinan por lo mensajes espirituales, las ideas sensatas y positivas que ayudan a la autoestima o benefician a otros, son los que más padecen de esa desdicha interior y hasta llegan a la obsesión o al fanatismo en otros casos, por defender lo que creen como cierto convirtiéndose en un aguijón o en un clavo difícil de sacar ante los que difieren de las ideas, sólo por darse ánimos ante la crítica, aunque sean abiertos y solidarios con quienes no piensan lo mismo. "Es así como piensan o han creído que es" o, como ocurre en un estado más elevado del alma humana que se han sentido sorprendidos por un hecho casual que ha cambiado sus vidas, siendo trascendente en las misma han creído en su parte  sobrenatural que puede favorecer a otros, cuando en realidad todavía no saben que lo que está dirigido a la propia alma no debe interpretarse como depósito y fuente de sabiduría natural sin confirmarse, cuando aún el mensaje principal se quedó a medias por la euforia de momento.
Somos sólo una ínfima parte y depósito de una verdad pero no el total de la misma. Todo depende de nuestra evolución y crecimiento interior que no reside sólo en una vida. Pero la suerte puede disparar las cosas y es allí donde puede hallarse el éxito o el peligro que las mismas no resuelven, como se espera si van al contrario de lo deseado que ocurra. La gente busca pruebas tangibles, hechos, resultados  y no sólo en sus corazones.
Y, si algo ha fallado, aunque sepan de la corriente no se sabe en que momento cae en cascada la misma, clara y definida cuando el caudal llega al valle y nutre de alegría las siembras y la arboleda. No esperar 'el resto del mensaje' quita fuelle y más cuando no se sabía que había más y se contenta con lo que fluyó o gotea de la veta con menos precisión o constancia si no se guarda reposo mental y aislamiento necesario. Aunque  se comprenda que se va por buen camino y se obre con prudencia y se haga lo correcto en el sentido moral y así se manifiesta, tanto en la realidad como fuera de ella entre desconocidos y, el entorno compruebe qué se mueve alrededor del mismo. No deja de ser angustiante que se haya adelantado a su suerte y se recoja una información incompleta, la que aún estaba por abrirse en su totalidad para favorecer en su verdadero cometido. Aún siendo buena y sirva a una parte de seguidores y honestos admiradores como enseñanza o ejemplo acertado, algo falla y no cuaja del todo y es por eso que no se puede inventar nada como relleno de lo existente, porque no está bien repetir los mismos conceptos en que se fundamenta 'el mensaje'.
Siempre hay algo que no se llega a superar del todo. Quien ha sido 'aducido' por una 'visión especial' que está allí delante como escollo principal de sus vidas, porque nadie la cree, porque pasan del mismo o se ha roto el lazo de la comunicación interior y se tengan palabras para explicarlo de otro modo. Pues todo en la existencia individual no es tan perfecto al rodearse de vanas situaciones que no dejan ver al principio lo que está fuera de 'su luz'. Es por eso que se recurre a lo espiritual cuando no se halla en lo material el aliento seguro que da licencia a lo que se quiere con lo que se tiene y, teniéndolo o no en otros casos, da la cobertura necesaria que estimula la realidad de lo deseado sin tenerse. (...)
Superar algo que brota  de dentro para ser fuertes ante lo que el mundo ofrece y exige en un momento dado, es lo que da una experiencia y la búsqueda de argumentos para ser felices con lo que se hace porque se sabe y sirve al mundo. El problema  si lo hay se compensa con lo que encuentran fuera, que no siempre es del gusto de quien ha vivido de otra forma largo tiempo y de improviso todo cambia para adaptarse o contemporizar con el resto. Las realidades personales sin experiencia física no permiten más que limitaciones aunque muchos tengan todo lo que desean para sentirse a gusto, si se comparasen al resto en otras situaciones fallarían, porque no es cuestión de pensar en las carencias, sino, vivirlas, palparlas y sufrirlas estando en peores condiciones de subsistencia o carestía moral o social, se darían cuenta cuál es el fallo que en su momento no pudieron arbitrar para mejorar o dirigir con acierto 'el mensaje', para segurar un lugar especial y comprobar cómo es la vida de otra forma en otros casos ajenos al mundo que se disfruta, sobre todo a tiempo de no juzgar a los semejantes cuando no han tenido la experiencia del mundo en el que se mueven individualmente sus vidas en otro nivel del pensamiento por tanto que no pueden superar. La espiritualidad no puede nunca ponerse a nivel del pobre cuando está sólo en la mente del que la medita sin sentirla de abajo hacia arriba del que sufre. 
No se entiende por qué se va mendigando al mundo éxito o reconocimiento, cuando pasa por nuestro lado sólo una parte de la verdad y deja en su escudilla una esperanza. ¿Qué hacemos con ella? O, con el consejo que se nos da por el mal uso o derroche del mismo, cuando hemos precipitado las cosas de tal forma que no podemos volver sobre nuestros pasos, desafiar los resultados ya permitidos y tampoco se puede estar callados o mejor pensar: ¿cómo resolver el compromiso empezado para no repetirnos tanto con lo mismos consejos y ligeros cambios?
La felicidad en términos generales no deja de ser una búsqueda y el cerebro que se empeña en su grandeza por toda la memoria que acumula estando sano, como  por darnos ánimos o consejo que no siempre le pedimos, pero cuando se dirige a nosotros no escuchamos todo lo que el sabiamente nos dice. El mensaje es doble. No debemos olvidar que el resto de su cuerpo es bastante grande con respecto a su tamaño de cabeza, además de muy torpe cuando depende de sus sabias órdenes y no se supo encausar nuestros pasos por medio de la reflexión, tampoco no hicimos caso de lo que nos advertía en medio de nuestra algazara de alegría confundidos por lo que nos indicaba. Se quedó el pobre hablando sólo, corrimos llenos de euforia a buscar consejo fuera de sí y de nosotros mismos, así que nos convertimos en los principales instigadores de nuestro fracaso por ser bocazas y no investigar más sobre lo que nos mueve a servir de 'mensajeros'. La falta de prudencia lo puede matar
 Es bueno canalizar las cosas del espíritu y la materia que son vectores necesarios para esa corriente del pensamiento que nos invade. Así que quien reza y pide cada día en cada esquina de la casualidad, si alguna vez siente que cae algún óbolo en la escudilla, debe saber de qué material es el mismo sin llevárselo a la boca para comprobar su dureza, no sea que se trate de una broma que ha jugado la mente o sea la cagada de un pájaro que pasaba por ahí. No siempre se tiene ' El Lazarillo de Tormes cerca ante tanta ceguera que se aproveche de lo que nos echan en la escudilla. Dios sólo nos sonríe cuando volvemos y espera que seamos nosotros los que riamos en la vida, aunque lloremos también mientras se vuelve. Sólo quiere que acumulemos 'mensajes' y los sepamos distribuir correctamente sin desperdiciar ninguno, pues de las palabras y los hechos aprenderemos.


alattkeva


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