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jueves, 1 de agosto de 2013

Loba madre

...
El nivel es semántico, verso y melodía
y lo lleva la brisa buscando inspiración;
por tantas soledades cansadas del olvido
donde revuelven mares pidiendo otra canción.
...

Porfía un alma insensata en coros de otras sombras
donde se esconden sueños de transparente luz;
de inmutables palabras talladas en maderos
sirviendo a las historias colgándose a su cruz.

Y cuando yo lo pienso, o tal vez me lo repito
por ser dolor de madre, mujer en senectud...
¿Quién sabe de la vida, quién sabe de mis pasos,
quién sabe ser la hembra, 'la loba' en beatitud?

Percibo los silencios, olfateo verdades
en manos sensitivas que cuentan su mudez;
se aferran a su angustia temiendo algún zarpazo,
¡y nunca dicen nada, ni temen su vejez!

Manada de cachorros, ilusos, juquetones,
buscáis  sólo alegría y aún sin despertar;
y oculto mi latido los mira, aúlla y gime
¿Quién sabe de sus noches?... ¡Quién puede imaginar!


A. Elisa Lattke V.

4 comentarios:

  1. Elisa, me parece un poema precioso.Lo he disfrutado mucho. Gracias.

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  2. Quizás es el manto protector de la manada, (familia), el que tu protagonista ofrece en esos versos.
    Un abrazo.

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  3. Vuelas alto en los versos rana-ave. Me he quedado pensando en varios versos, dices bien: quién sabe de la vida, quién sabe de tus pasos, de los míos, de los de mi vecino. En realidad, no sabemos nada, ni siquiera de nosotros mismos.
    A ti, hay que leerte varias veces y eso me complace, porque has dejado huella.
    Un abrazo inmenso.

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