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viernes, 14 de noviembre de 2014

... Ah, me preguntabas

...Ah, me preguntabas

-Claro que debo ser osada cuando escribo, intento no hacerlo fácil aunque me ciña con humildad a las reglas métricas o, en otros casos, deje que fluya el contenido al verso como quiero.

Entender la poesía es leer mucho para saber que los puristas reales son aquéllos poetas verdaderos que nos han dado lo mejor de la Poesía, sin desestimar  a los que nos enseñan sin tener el mismo rango o crédito por ser  menos conocidos. Conocen la Lengua y saben hacerlo mucho mejor que los aficionados. Son nuestro primer referente, tanto en prosa poética como en el verso medido.

Investigar mucho, leer diferentes autores, es la fórmula ideal para conseguir poco a poco hacer algo original y digno, no fiarnos sólo de nuestro afán de escribir. Y, aunque tengamos que ceñirnos a algunas reglas, se hace necesario porque es una preocupación responsable si queremos tener un crédito serio, al poder desenvolvernos  con una parte de la Literatura. -Es que es mucho más. Como importante es conocer figuras retóricas, son muy bellas y dominarlas es como poner un broche a nuestro hacer poético. La palabra en el verso toma un giro trascendente.

La rebeldía debe imponerse por otras razones que pueden servirnos para conducir el lenguaje correctamente y darnos el resultado o beneficio deseado: la originalidad del poeta que sabe de sus herramientas y cómo usarlas es el cometido real, porque es capaz de dominar lo que desea conseguir con la escritura para que, quien lo lea lo sienta se emocione. Es que todo consiste en la habilidad, originalidad y la renovación continua para dar al lenguaje un cometido digno y diferente, que tenga nuestro sello. Y, sin creatividad no se hace un poema o una obra artesanal o artística, pero también es cierto que si  se ponen los sentimientos al servicio de la lógica, habiendo emociones propias y buenos conocimientos  de Lengua, se pueden hacer poemas muy buenos, haciendo que el verso o la prosa exprese lo que debe ‘mover’ positivamente  al lector.

No se puede ser más pesado que cuando te repites como en una salmodia. Es decir, un verso monótono, sin gracia ni expresión, eso nos explica el RAE, evitar un lenguaje insípido que no favorece el sentido de lo deseado: conmover con la belleza a pesar de usar palabras manoseadas.

Debe destacar el talento del autor en el manejo del lenguaje. Distinguirse de la vulgaridad o la repetición cotidiana, cansina, plagando el poema de asonancias al escribir por escribir para obtener un comentario. No, por favor, debemos ser conscientes aunque nos suenen bien. Es que se está perdiendo el tiempo de mejorar aunque nos guste la Poesía. Así no se aprende. Necesitamos que nos corrijan, que nos avisen de los errores sin enfadarnos, que nos dirijan y nos guíen, sobre todo tener humildad para aceptarlo. Nunca usar nada que se parezca a otros poemas que no sean nuestros, que nadie diga que plagiamos o robamos lo ajeno. Renovarse continuamente es idear o filosofar y es importe leer, sí, leer mucho o interesarse por la filosofía, historia, la astronomía y muchas más cosas. La libertad bien llevada que consigue la finura de la idea alambicada, perfeccionando el resultado, es como el elixir que se bebe quien la escribe si consigue un poema bien hecho. Yo, sinceramente, Ximena, aun estoy en ese proceso de aprendizaje, aunque tenga esa raíz natural para expresarme, pero eso no me basta porque respeto mi Lengua.

La delicadeza es armar lo mejor por los renglones y se consiguecon lo preciso para emocionarse y emocionar. La brevedad es también un arte y no por dilatarse es renglones va a ser mejor, cuando no se domina el tema. Si se hace breve con lo mínimo expresado se convierte en un verdadero encanto. Porque el verso debe utilizar un léxico justo y no rebuscado, corto, sugerente, profundo, que se entienda, destacando su belleza aun siendo erótico, audaz e irreverente, osado por sensual y expresivo por dejar al lector que piense. Y sobre todo haciendo que el delire y lo sienta dentro como una droga en la sangre. Porque la realidad necesita también del asombro aunque nos cansemos de verla todos los días.

-¿Sabes?... Aun siento vergüenza por lo que no sé hacer bien. Debes perdonarme.


alattkeva 

2 comentarios:

  1. La verdad es que leyéndote, y aceptando como propio lo que dices, uno siento un poco de verguenza de lo que hace ya que la poesía impone, cada día, un esfuerzo para mejorar en todos los sentidos.
    Gracias por tus sabias palabras que como siempre son una referencia querida amiga.
    Un abrazo y feliz fin de semana.

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  2. Rafael, gracias. Es de naturaleza obvia no te lo tomes así porque tú no lo necesitas y me da siempre envidia y alegria leer tus poemas.

    Un abrazo, amigo querido. Elisa

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