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viernes, 16 de octubre de 2015

Mía sin codicias

Dibujo original de: alattkeva

Y sin ser poeta...
no quiero ser fatua,
por saber que escribo
rimando palabras.
Y con tanta rima
menudo rimero,
no lo colecciono
porque vale un cero.
Me importa el exceso
sin antología,
pues bordo palabras,
cien ristras al día.
La humildad preciso
y me la permito,
no ambiciono nada,
siempre lo repito.
Marco algún inciso,
descansa la mente,
pero en todo caso
mucho más la gente.
No etiqueto a nadie,
libertad entera,
se hace por respeto,
sin ser pejiguera.
Me busco por dentro
y me hallo por fuera,
prudente en el gesto
siempre a mi manera...
La luz no preciso
la heredé de un astro,
que hallé por mis sueños
en puro alabastro.
Translucido y bello
material de dioses,
de estatuas altivas
de digno renombre.
Amo ya mi tiempo
y mi andar pausado,
de mirada triste...
Mirándome al lado.
Pues el tiempo pasa,
no un hilo de aguja,
mas pasa un camello,
aprieta y empuja.

Ser mía sin codicia
tal vez sin exceso,
se comprende un alma
que piensa con seso.
Porque tejo sueños
sin dedal y aguja,
modestos los bordo,
"soy bruja piruja".
Si, Elisa descansa
con todas sus ranas,
por charcas azules
escriben sus hadas.
No me gusta nunca
la ausente modestia,
del que se propasa
y asusta a la bestia.
Me sumo al encanto
del alma discreta,
que supo el camino
sin cerrar la puerta.
Por eso en mis charcas
vuelan mariposas
y en la luz rielan
jardínes de rosas.


Siempre, "ranita"


2 comentarios:

  1. Me quedo con el alma intangible, pero viva y latente, de esa "bruja piruja".
    Un abrazo.

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  2. Eso me decía una cuñada algo mayor que yo, cuando sabía quién intervenía en lo extraño o inexplicable. A mi vida la ha dominado un sexto sentido, que si bien ha sido una ayuda en ciertos casos gratificante, también ha sido una preocupación más que ha inquietado a otros. Con la madurez he sabido frenar ciertas cosas que sé que provocaban circunstancias ajenas a mis deseos, pero en otros casos eran imparables y no sabía qué hacer. Hoy me hallo más tranquila y cuando nos encontramos los dos hermanos, de tres que éramos, reímos mucho ante las experiencias que se dieron, lo que contamos delante de nuestros hijos resultan de hilaridad desbordante ¡quién se los cree, pero sucedieron y aún nos suceden! Nuestra abuela lo advirtio: hijos míos cada ser nace con duendes, ángeles o demonios".
    Yo prefiero mis duendes espirituales que me dan ese estro tan necesario, y los ángles que me enseñen a confiar en ese camino de vuelta sin temor.

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