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jueves, 21 de enero de 2016

La idea tiene alas de mariposa

¿Quien me asegura que sigo viva cuando de amor también se muere?

Es mejor no decir nada, permanecer más tiempo callados. Dejar a las palabras que pasen con su rumor de los días y, que no marchiten las rosas en una glosa vacía.
Hay demasiados sentimientos esperando dentro de los seres humanos. Son tantos como las mismas razones para escribir hablando de todos ellos. La palabra está llena de sentimientos y las ideas, son como la sangre de sus autores corriendo por sus renglones.
Cuando la palabra se anudan al corazón de los hombres, las sienten quienes las leen y extraen sus consecuencias. Ellas son parte del árbol de la vida y son la fronda de hojas por sus ramas, nos cuentan la necesidad que tiene el ser humano de expresarse, de contar sus experiencia y hacer que otros aprendan, viviendo en cada lectura un cúmulo de sentimientos. Y, como los árboles, las agita el tiempo de las lluvias y se cubre el cielo de sueños enamorados, pero también de dolor y tristezas. La tierra tiembla y el corazón del agua se agita en las profundidades de su infinito, donde el Hacedor de los mundos quiso aprender de cada historia creada por los seres que creó. Nosotros somos su memoria y se rehace a sí mismo. Somos un pensamiento universal que si es positivo y bueno para el mundo, este no se destruye. De nosotros emana la energía que los sostiene. Hagamos de nuestros pasos un tiempo de sonrisas.
Descifrar la fuente que trae a los renglones la palabra, sólo se puede sentir en el mismo corazón de quien la extrae de sus adentros. La idea sueña y se transmite llena de emociones a sus lectores Su existencia es perdurable en el reconocimiento que sus lectores le dan. Es el éxito humilde de quien la escribe.  
Quien no sabe descubrir los misterios de su verdadero destino, se enfrenta al mundo de los silencios. Las palabras cuentan, enseñan, saben, vibran. No todos están llamados a divulgar los logros naturales que conciben sus autores. Ellas encierran las claves de todo lo que salvará al género humano de tanta vulgaridad o vileza. Si se apoyan en valores humanos, en la ética real y no son manipuladas por algunas doctrinas políticas, para su beneficio. Las palabras llevan la fuerza del espíritu de todo el universo. Nos enfrentan a a las historia arcana de sus raíces que razonan la existencia y nos regalan una caricias estremecida. Hay infinidad de sueños detrás de cada ventana... Demasiados anhelos sujetos a la brevedad del tiempo.
Las bellas rosas, son como las buenas palabras siempre admiradas. Florecen siempre. Las palabras son la expresión de una idea y las ideas consiguen ser el resultado de un pensamiento. Son como un estallido de sonidos que se convierten en una infinidad de combinaciones coherentes, a partir de un léxico enriquecido y del buen uso del lenguaje. 

alattkeva

1 comentario:

  1. Tus palabras son como esas rosas que citas y que, también, desde su jardín, miran y esperan a la luna, cada noche.
    Un abrazo y feliz día.

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