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viernes, 10 de febrero de 2017

La ideas van y vienen


Se masca la palabra y entretiene como un chicle.


Escribimos y es mejor no decir nada.
Respirar paz,  esnifar los anhelos,
meditar la tristeza y, si hay dudas,
presuponer cómo son las cosas intangibles, 
alborotando la nada y despeinarse.

Seguir a las palabras con la mirada,
ver cómo se posan en su vuelo
desparramando ideas generales.
En cualquier soporte se ponen y si hay peana, mejor.
Están encantadas con público delante.
Abstractas, altivas, seguras, encriptadas
románticas, excitadas, persuasivas, ladinas y enredadoras.
Es bueno permanecer callados mirándolas,
mientras se buscan unas a otras
sin reconocer a su dueño.

Algunas son más que un verso. ¡Ligonas!
Otras, auténticas, llevan rumor de caricias.
Se las nota trémulas. Húmedas, sobonas, deseosas.
Hay demasiados sentimientos dispersos.
Los hay que se despluman
y salen del armario. 
 -Nos hacemos cargo
En cada ser humano hay demasiados poemas 
hechos de suspiros.
Otros divagan, razonando la existencia,
envolviendo su tiempo de almanaque.
¡Lloran y babean!
Y, algunos versos cojos no llevan garrota
¡Quién los lee o los ve!

Todo cuanto expresamos, habla de nosotros.
Demasiadas ilusiones están sujetas a la brevedad de los años.
Todavía callan los expertos que no corrigen ni comentan.
Deberían. 
Prefieren la crítica de lejitos o reír un rato con el neófito.

El tiempo medita corriendo
y nunca tropieza, 
carga las pilas mientras vuela.
Los pensamientos se editan, venden, alquilan, 
se plagian, borran, queman, se echan en un cajón y se olvidan;
pero sabe el tiempo quien lo entretiene con su locura transitoria.
Quien se ilusiona coleccionando antologías
y quien no lo tiene por pendejo.

La risa se contiene con sonrisas
cuando sabe percibir los fracasos,
ríe a carcajadas.
Es que, la necesidad se habita a sí misma, 
y la timidez juega al veo veo...
¡Y no ve nada!

Quienes leen se acompaña de su soledad
¡y se acuesta a las tantas con ella!
Escribe para nada.
El deseo, para variar, teje un jersey con ovillejos de lana.
La sintaxis, se mira mucho al espejo
y teme hacer el ridículo, pero es original.

El diccionario es el ratón colorado del escritor malo.
Verbos que enseñan sus conjugaciones al aire y sin pudor,
se asoman curiosos por todas partes.
Todo está presente en la pregunta y lo contrario.

Los fastasmas rondan.
Asedia el temor de no estar vivos,
y surge una esperanza...
¡Croa la vida por los juncos,
ríen los duendes y hay magia!
El humor tiene sueño.


alattkeva

1 comentario:

  1. Un buen repaso a ese mundo de las ideas y pensamientos que todos llevamos dentro y tratamos de sacar y expresar para que lleguen a un destino.
    Un abrazo.

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