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jueves, 3 de diciembre de 2009

...Sí, anciana soy

*Miranda del Castañar (Salamanca, Esp-1/12/09)



Por la curva de mi espalda, cuando la tenga, haré con ella memoria. Seré de mi nombre el título de un libro deslomado. Y, entre pecho y espalda, argumento, una página más que se pasa... 

Somos como cualquier cosa bajo el sol, como una piedra del camino pulida por la naturaleza y el viento. Nadie escapa a la senectud que se avecina, pero se guarda una ínfima porción de tiempo en la eternidad en cada ser humano. Energía que se transforma. (¡Algo es algo y grano a grano...!) 

Ser un anciano significa muchas cosas, tantas, que algunas se convierten en un orfeón de soledades. Otras, se hacen bandadas de pájaros sueltos por la cabeza. La 'sabiduría' de la que se habla es parte inherente al ser que la vive, según ha observado la vida  en cada contexto que le ha correspondido... ¿Por qué entonces se critica al más viejo si es lo que ha vivido?
 No hay viejo sabio y sí más 'sapiencia' por viejos; aunque también nos asiste el perdón a todos en general, viejos y los más jóvenes por equivocarse, opinar sin saber y meter la pata.
 Eso sí, se tiene la capacidad de adaptarse al vuelo de las aves, al sonido del viento, al estridente ruido de la cigarra en el verano sin que nos moleste su fiesta y hasta nos camuflamos entre los surcos de los sueños para germinar de nuevo. 
Nos sabemos parte de la siembra que crece y va quedando de barbecho...  De ello se encarga la naturaleza de las cosas y ...Él...
Ah,  cómo constatamos que se mueve la vida en la tierra cultivada de lo conocido y cercano, para mezclar sus nutrientes dando más a ella. Somos depósito de lo levantado y florecido y de quienes nos desprecian o huyen de la arruga o de sus mayores sobre todo si enferman; sin embargo vemos el fruto lozano alegrar otras primaveras que no serán las nuestras. 
Pero aunque se esté "de vuelta de todo", porque se está, que no es así siempre, se tiene una vida sana y activa dentro de algunas limitaciones hasta que se queda 'la nave' encallada o varada en cualquier orilla y hasta perdido el rumbo sin su puerto terreno, como a veces pasa con el alzheimer... y otras 'bestias sueltas' de "la apocalipsis" de maldades que nunca abandonará el mundo. 
Somos igualmente la unidad en el gesto, la renuncia a la propia nada por cansancio del tiempo en que transcurre el servicio a la Vida, viendo cómo va transformando lo que va quedando de nosotros sin que apenas nos demos cuenta del tiempo que se va pasando, hasta que se notan los goznes... con sus sonidos  y rozar de huesos... Y, asidos a la vitalidad de los otros, confiados en su brazo y abrazo, la mano tendida, la caricia, el cuidado o la atención si hay respuesta de amor es una suerte que nos aguanten; pero mejor si podemos servirles hasta la víspera del último día sin estorbar sus vidas. 
El amor de la espera, siempre es de la espera...apoyados o no en el báculo del tiempo. 
...
Quiero dialogar con Dios cuando todo llegue, quiero saber de mi momento, aunque ahora sólo converse a ratos con Él y le intuya en las cosas cercanas que me abrigan y las que me dan seguridad, porque me quieren. Le hablaré y le clamaré dentro de mí en la plegaria del silencio al mirar su soleado cielo; la verdadera oración que no se piensa porque el cuerpo con vida aún habla y Él lo escucha, porque quien todo lo sabe conoce su derrota, y seguramente sabrá desde mis adentros que le cuentan un amasijo de realidades con vida pensante:  ¡Ay, Señor, qué me pasó, que ya me voy ajando totalmente por esta etapa de mis hojas escritas, de las 'tapas' del lomo de mi libro que me cubren...; aún veo que tienes una señal entre sus páginas, parece ser que no has terminado tu lectura del todo, mi Viejito!... ¿Dime qué más debo hacer o, esperar de ti para irme en calma? 
...
Porque a los ojos del TODO tenemos su lectura, somos hijos del dios mayor y eso nos hace especiales, por ser un argumento individual ante la propia existencia y, para Él, sí somos interesantes de 'leer' y no "unos pesados". 
Aunque se sepa que, no nos mata el placer del querer morir porque queremos que lo sea pronto cuando ya se estorba en algunos casos, pero sabemos que son pruebas para los que nos cuidan y para nosotros mismos; cuando morir es quizá lo deseado de este placer de haber vivido un sueño más sin hacer ruido. Sí nos mata la impotencia ante una realidad ineludible, cuando la enfermedad anula los sentidos y se resuelve la misma fuera de nuestro control... y lejos de nuestro hogar y un decir lo culmina: "se quedó como un pajarito, pero se estuvo moviendo y haciendo cosas hasta el final sin quejarse de nada..." ¿Y quién se queja del amor cuando se ama?

Pero peor se está si estamos anulados, el cuerpo no ayuda, la mente no da para más, 'los remos' no responden... Se nos acaba todo y no se puede hacer nada. 
Por eso es, en el antes, que debemos cumplir nuestros deberes,  responsabilidades y promesas. Nadie nos asegura una muerte antes del día, claro, o unas capacidades especiales para darnos cuenta de lo que somos a cada paso sin olvidarnos de lo que teníamos pendiente o prometido hacer, dar o conseguir. Ser gesto, detalle y algo más..., no servir al olvido y a la promesa dada.

Nos cabe también el placer de ser carne de muerte -¡por qué no!-  precisamente por haber vivido y esto hay que agradecerlo, porque es maravillosa la Vida y somos siempre nosotros ¡y no otros! los que la cambiamos y se pone en nuestra contra para terminar la etapa que nos corresponde. Ella es una aventura y es mejor, si se llega a viejos pero satisfechos. 
De todos modos me queda un tramito (...), tal vez corto y generoso, largo, suficiente u oportuno, Dios dirá si se llega a la última etapa o no... pero el dorsal lleva ya su número. No ha sido tan malo y entre muchas cosas buenas y sensatas al menos para mí, la Fe cristiana ha sido un dulce agarre de fondo 'a mi manera' respetando mis raíces de las que también he aprendido; y la más hermosa promesa de redención de los creyentes se la debo a mi madre que me la dio a conocer. Ella es la boya en el mar, es como una señal que indica hasta donde puedes llegar nadando y libera de conflictos reales, antes de traspasar 'las aguas jurisdiccionales' que no nos pertenecen; lo que nos puede afectar en muchos casos en las relaciones con lo otros y lo que puede afectar a nuestra salud moral y espiritual, llevándonos a sentir esas muertes pequeñitas. 

Me pregunto algunas veces, si debo pensar más allá de lo que se me enseñó, conociendo la historia de mis progenitores, la que me hizo explorar mi realidad entre los dos seres responsables de mi estancia en este mundo; siendo en parte gnóstica por convicción más que por necesidad y, de esa fusión y mestizaje o mezcla de culturas diferentes, nací yo; pero me vale pensar de esta manera porque me siento más libre o abierta a todas las corrientes, sin que estas incidan en la esencia de lo que ya se ha consolidado en mi interior con entera libertad y no por imposición.

Ser viejo o anciano, puede llevarnos a un cúmulo de certezas que nos compensa, pero son nuestras y raramente se comparten por el temor a las opiniones ajenas, pues todos somos un resultado de diferentes situaciones socio familiares, con su legado importante para cada ser que las vive allí sonde ha nacido o reside. Sabemos que no todo en esa certeza de posibles que equilibran la vida, nos da la paz que necesitamos, pues somos nosotros los que debemos luchar por ella tanto como por nuestra propia felicidad o paz interior; nos debemos también la obligación de buscar otros recursos  aprovechando oportunidades y formación para sentirnos a gusto con lo que  tenemos y disfrutamos, siempre da equilibrio en algunos aspectos y experiencias de la vida aunque nunca se está contento con lo que no se pudo conseguir o llegar hacer. Y, todo lo aprendido a lo largo de las diferentes etapas se recopila y distribuye sirviendo a cada momento, haciéndonos humanamente acreedores de respeto y siendo positivo para quienes nos conocen y disfrutan.
 Otra cosa es la Fe como complemento o recurso espiritual o, una forma de sentir la vida individual. A veces es intransferible la experiencia y todo lleva y llena una  misma convicción desde el bautismo cristiano si hay buenos ejemplos. Diría que, más bien en el rito del agua, me han sumergido por dos  veces y... bueno, las que fueron quizás necesarias a mi necesidad de experiencia y en ello me he reafirmado. Bautismo por inmersión en la segunda vez y como a muchos cristianos me han humedecido sólo la cabeza la primera vez, pero el significado es el mismo:
 "Este sacramento es llamado también “baño de
regeneración y de renovación del Espíritu Santo” (Tt 3,5), porque
significa y realiza ese nacimiento del 
agua y del Espíritu sin el cual
"nadie puede entrar en el Reino de Dios" (Jn 3,5)."

Oh, mi orilla gris que limita con el cielo,
me has convertido en un minúsculo átomo asustado;
como un punto tierno ajustándose sus “gafas de ver",... 
porque quiero mirar la muerte cara a cara. 
Pero no me digas cuándo,
cuando lo sé y, cuanto soy
desde mi existencia...
 Lanzadera desde mi aliento.


(Elisa-09)
Yo, “la anciana”, domino aún la enfermiza soledad de los silencios con mi espíritu; así nazco en el verso locuaz y enamorado cantándole al Amor como a la Vida. 
 -¡Soy una pesada, lo sé!-
 No sé de dónde vienen ellos,
quién es el bendito que regala
 ¡dímelo tú!
Si soy peregrina de vuelos rotos
llevo las alas cortadas arrastro sueños;
oh, cuánto pesa bajo ellas.
En mi paseo por encima de un tiempo desgastado,
flojeando y vacilante ante el paisaje
como un ángel caído o cautivo de otro,
cautivada por mis solitarios parajes 
empolvados con mi rezo,
extraigo mis momentos para arropar inviernos, 
dejando fervientes brotes tiernos cuando escribo.
¡Es que te quiero soñar, 
para ver siempre floreados mis almendros!
-Pero no me digas -por lástima-, que me quieres,
 porque podría morir en este antes
recordando que me recordabas: "¡Eres una anciana!".
Te tomé como reflejo,
 no sé de esta elección especial, 
ni el por qué es ajena al mundo
y no así ajena a quien lo sabe 
y tiene la certeza de sentirse predestinado, 
antes de ser lo que soy para que se diera. 

Como el sonido del río
corriente de agua cuando escribo. 
Porque el cauce no estaba 
cuando el río supo lo que era
 para abrirse paso hasta el mar
 en su retorno perpetuo.
 Ahora el cauce es memoria.
¡Y te bebí del mar cuando te pienso río!
 Te tomo como una necesidad, 
sed de Agua que da la Vida. 
...
Quizá la única redención para mi ayer atribulado, la única 'indulgencia' para la materia en la que aún mueve mi existencia, sea la indulgente plegaria de mi ayer hecha realidad. Y hay algo que pueda no repetirse sin haber sido repetido, -para olvidar que lo dije-, fue: desear respirar del Aire que me dabas para sentirme aún viva de la forma que ideó la naturaleza para liberarme de nuevo de la muerte.
 Se dice con mucha certeza que "la salud del alma es el reposo del hombre". Es posible que esta 'farmacopea espiritual' sea la más irreemplazable por ser tangible en la vida del ser que la siente. Somos aún como niños que necesitamos del Amor divino en el otro amor. El que nos llena de ese más pequeño a nuestro paso y, también, insaciables para quererlo o necesitarlo con exceso, porque es la única forma de sobrevivir a nuestro destino por ser 'espíritu' de apoyo. 
¡Cómo no ha de amarse donde no cabe el odio!
Y cuando todo llegue, sé que me desnudaran los desánimos la hora para entregarme en liviana arcilla, consciente de mi temor, siendo impulso de mi pulso en la indolente escritura de mis envejecidas manos, seré osada, desasistida, sola en este viaje como cuando vine; pero seguiré siendo de mí misma de lo que estoy hecha: Dueña del silo y sus semillas en la azarosa materia que se descompone desde ahora. Aunque aún sea aprovechable. Esa realidad tiene su pertenencia,  es la escogida de “respetables canas” que tanto Amor a dado y da. "Criatura irrepetible" -se dice- y quisiera pensar en positivo por estar en movimiento, necesaria a los que me quieren, necesitada de todo y de nada a la vez para sentir y hacer sentir. Vorágine de sueños nzen daa de libélulas azules sobre el agua. Luciérnaga de luz alrededor de una sola luz que atrae a otra... Polilla que se quema las alas arrimada a tantas luces de pensamientos luminosos, legado cultural de grandes seres humanos.  Es y seré en mi vetusto lomo, libro de existencia donde guardo mi pequeñez ante el mundo, una sola y simple página en las manos de Dios, ahora, pero  son más las que Él ha leído donde lo cabe todo cuando el resto de su lectura ha sido entrega. 

Pero dentro de 'mis tapas' y del cansado lomo que se curva y lo compone su adentro en contenido, será uno. Habré sido al margen de todo error, ¡un corazón abierto para todos! Y, no todos leerán dentro de mí lo que traje en las notas al margen", las que tengo y me llevo..., salvo tú que me juzgas con rabia o demasiado amor... Sólo tú, leerás muy dentro otros poemas que no dejaré escritos y ocuparán el resto de tus páginas, porque esos serán para el epílogo.

Australia Elisa Lattke Valencia
09

2 comentarios:

  1. Ranita:

    Hace mucho, mucho que no te
    miro por la poza, así que dije,
    voy a vistar una charca vecina, y hete aquí que te encuentro!!

    Felicidades por tu blog, que veo que es en su mayoría de Prosa.

    Un saludo cordial...

    Angel.

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  2. ¡Gracias mi Ángel amigo, pero las ranas también enferman. Este año ha sido muy inquietante para mi salud y la de otros míos. He gastado mucha energía y me 'fundí', quizá porque no tengo pilas alcalinas (...).
    Y no digas que todo es prosa, quizá no has contado sílabas y has leído uno o dos de pocos, sin métrica. Me divierto mientras hago cosas que tenía abandonadas, ya me verás por 'la poza'a la que le debo mucho, amigo mío.Eso no se olvida ni a los buenos maestros. Te quiere,la ranita.

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