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martes, 20 de julio de 2010

Viento bonancible

Parece que un viento bonancible acaricia mi interior inflando las ideas. 
En la mesana mayor del alma, allí donde dirijo esta barca mía, 
allí donde sólo veo algodones de nubes, tal como si navegara cielos de nostalgias, me siento reclamada. Una, siempre mira el mar... cuando sabe que hay ojos de atardecer por algún lado; que dentro de otras lágrimas se hallan también las nuestras que se miraron reflejadas de alegría. Que esa mar abierta espera en una bahía con sus brazos igualmente, que siempre hay un viento arrullador que empuja la barca de nuestra realidad hacia su orilla. 

A bordo de nuestros pensamientos viajamos siempre que queremos. El timón de nuestro corazón sabe quien le dirige  y donde. Quiero apretar mi mejilla contra la suya, besar una boca para descifrar el misterio de su silencio, saber que esconde el secreto de la brisa en su mar de sangre levantando oleajes.  Y que sepa que le quiero en el batir sonoro de su interior cuando me reclama. En sus huellas húmedas y silenciosas sobre la arena, en las mareas tibias y en los penachos blancos cuando se levanta en olas, para dejarse caer sobre la orilla. Amo su perfil de viento que lo ondulan y sus pensamientos de aurora boreal. 

¡Dime tú si así me quieres y cuánto me quieres! Tú que eres como el dolor de un barco hundido gimiendo dentro de las profundidades. Conozco tus deseos porque me conozco... Me atraes como un pez hasta ese viejo cascaron donde te escondes, oxidando el amor y la ternura; necesito refugiarme en el armazón de tus sentimientos...Necesito darte movimiento, ¡vida! Que sientas la belleza encima y debajo, cielo y tierra, vaivén, ondulación y vibración; que sepas que existo, que estoy a tu lado buscando el viejo tesoro de tu corazón, allí donde escondes lo que me pertenece... ¡Tu alma! Quiero que sepas que vine por ti para que sepas de mis huellas, porque he buscado a través del tiempo las tuyas, hallándote tal como eras. 

Sentada a este lado de la orilla pienso que te veo allí tan cerca y tan lejos. Sé cómo me sientes y te acercas ansioso a besar mis pies, a dejarme pequeñas piedras como símbolos que debo descifrar...Sabes que sin ti la vida no tiene sentido por eso me es imposible dejar de pensarte, porque en la inmensidad inconmensurable de todos los pensamientos de Amor, lo llenas todo, llenándome cada día. Te amo con palabras de lluvia mansa que te acaricia. 


Déjame buscar en tu piel de agua salda el gemido de la necesidad, en el cautivo oleaje de tus besos; déjame pertenecerte en el sabor salobre de tu azul cobalto. Déjame ser gesto en el verso y pasión en los poemas, movimiento de caricia infinita donde te embriagas de placer. ¡Y déjame ser un presagio de pétalos de rosas para nimbar tu figura, anclada en este lugar de veneración, porque me necesitas para ser voz de amor, llanto y poesía!

Elisa
2010

2 comentarios:

  1. ¡Que palabras tan bellas! feliz día de la amistad amiga Ranita.
    Un fuerte abrazo

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  2. ¡Croak! ando debajo del agua y aún persigo renacuajos azules.

    Gracias.

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