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domingo, 16 de octubre de 2011

Las alas de las montañas

La mejor edad para dar amor es la edad de la inocencia.  
Pero el Amor es como la fragancia mejor guardada 
porque en ella siempre hay unas gotas de inmortalidad que trascienden. 
(alattkeva) 

Se podría taladrar la piedra 
con la palabra sentimiento. 
Se puede mirar el mundo por otros ojos 
y permanecer con los propios cerrados. 
El amor es así de inescrutable. 

Me fío siempre de mí  
pero concedo a ese sentimiento sus razones 
para que se haga sentir cuando nos lleva... 
Hoy sólo le he visto las alas a las montañas  
y me pareció que el cóndor las miraba enternecido. 

Se podría decir que las piedras hablan 
pero debo entender que sus bocas 
siempre permanecen calladas... 
Sin embargo las aves pernotan en su dureza 
dejando otros rastros de su paso, sin olvidar sus trinos. 
No por ser amada la naturaleza, es tal como es, 
no deja de sentir en su dureza su corazón de granito. 

Aprendemos a mirar con los ojos cerrados 
porque los espíritus celestes 
saben penetrar en los ojos de la noches; 
y el cóndor sabe volar  por encima de las montañas... 
Las pequeñas aves no se percatan de la sombra de sus alas. 


Elisa en: "Salamabó"  
Imagen: dibujo de su autora. 

2 comentarios:

  1. mirar y ver no siempre van de la mano
    pero qué necesario se hace el mirar
    vital y urgente
    mirar lo que a los ojos no se revela
    es tener la conciencia alerta


    Precioso poema Elisa querida
    miremos y mirémosnos desde el sentir absoluto

    besitos de luz
    feliz fin de semana

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  2. Aprender a mirar con los ojos cerrados, es ver con los ojos del alma. Y eso se logra, cuando amamos más allá del cuerpo y la carne.
    Un besito querida Elisa.

    ResponderEliminar

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