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miércoles, 18 de noviembre de 2015

En el trillo…


Sé que estás en cualquier lado y, entre mis letras.
Miro el espíritu de las cosas que serán siempre
y sé también que mis manos no están vacías
conociendo el trillo individual,
ellas se mantienen en la inmortalidad.
Mas es el tiempo que empuja al que se va del todo,
no parece en lo aparente que se tome en cuenta.

Quédese conmigo la faz de la abnegación,
por ser del tronco vivo para verse en mí, y sus tallos.
Así se comprende la obra propia con sus virtudes sin abandono.
Los favores son el milagro de su gracia en la Vida.
Allí debe percibirse ‘su luz’ y será la protagonista.
Ella, la que nos descubre, nos mantendrá por el camino,
tal como recibe sol el árbol plantado por nuestros mayores.

Mi edad se hace siembra consciente.
Me convierte en una más de las verdades aceptadas,
por lo que ya ves o recibes como resultado.
Tampoco se hace misteriosa con la muerte si aparece,
porque en cualquier momento ocurrirá a todos.
Porque no se alimenta de sobresaltos,
dudas y atavismos de quien conquita ignorantes
porque las temen;
y siendo la edad amiga del llanto,
conserva en el dolor la soledad del designio que la justifica.
Nada cambia, sólo hay amor donde se encierra.
Por eso debo aprovechar este lapsus
de cada momento de mi tránsito
para dejar un pensamiento escrito,
una vibración sensata,
una corrección firme,
una firma en la forma consciente
que invite al retorno donde seas destino.
Pues al continuar el celeste viaje, como ‘partícula ciega',
apreciaré la eternidad y lo que nos regala
hasta que me serene del todo en la Luz,
dando forma a cada ensueño de mi instante.
Mi hoy, tiene la reflexión y la inflexión en la voz del sentimiento
siempre al borde de su fortaleza.
Es por eso que observa y va de vuelta sin sorprenderse de nada.
-Muy recomendable entre tanto apego baldío
que se deja a la intemperie y sin rubor.
-¡Pero de vivir se trata por ahora!
Es una parte oportuna para ser feliz con savia,
porque necesitamos de su energía
como un elemento más. Algo vivificador.
Y, sin olvidar la esperanza,
está siempre en el último segundo donde la luz la descubre.
Y no por cuestión de fe.
Es el milagro.

alattkeva 
*La partícula ciega*

Es una idea personal sobre la Luz interior
que extraigo de leer a: Lucas 11.34–35
"La luz divina" no se expresa de esta forma que le doy,
por ser parte de una visión personal en cada ser que la percibe.
Se trata de ver una doble forma de 'la Luz' y así no ciega
pues se aceptar una 'cierta luz`, junto a la verdadera.
Se ayuda a comprender la misma de forma honesta y con cierta clarividencia.

2 comentarios:

  1. Es como esa "luz personal y faro" que todos deberíamos seguir.
    Un abrazo.

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  2. Tu poesía es profunda, metafísica. Ahonda en las grandes preguntas que siempre han acompañado al ser humano. Muy personal, mucho. Me ha gustado.
    Ha sido un placer conocerte y leerte, Elisa.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar

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