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lunes, 4 de noviembre de 2013

Cadencia interior (2)


El Salmo de lo perfecto
es amar con devoción,
estar al margen del mundo
pero dando el corazón.
Por eso en cada oración
me sabes bien recogida
no cambiando a Dios por César;
si soy su espiga querida.
No ves como se desliza
el verso por entre nubes,
con la música precisa
sintiéndome entre querubes.
¡Ah, del Señor que sabemos
y de lo humano que entierra,
extrayendo para el cielo
lo que guarda en su materia.
Es por eso que la Vida
tiene de Dios toda esencia,
y basta pisar en su suelo
para saber su presencia.
Ya sabes cuando me veas
donde posó su mirada
y cuando Él ya nos mira,
conocemos su morada.

Ranita

2 comentarios:

  1. Bonitos versos con una oración en los mismos.
    Un abrazo.

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  2. Me ha encantado este poema. Felicidades a Ranita. Es precioso.

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